Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Se quedó sentada recordando a solas
las horas pasadas que no volverán,
sus manos cruzadas son dos amapolas,
que ajadas reposan y se dormirán.
Cuando llegue el sueño que espera cansada,
desde tanto tiempo con su soledad,
su vieja mirada gris y despoblada,
le acusan las penas propias de su edad.
Reza una oración recuerda aun alguna,
la tarde camina lenta por su sien,
piensa en las caricias pero solo en una,
que sobre la frente la hacen sentir bien.
Es la del amado que se fue hace mucho,
y que ya tanto hace dejo de llorar,
se ha quedado sola quieta en el sucucho,
esperando él vuelva a quererla amar
las horas pasadas que no volverán,
sus manos cruzadas son dos amapolas,
que ajadas reposan y se dormirán.
Cuando llegue el sueño que espera cansada,
desde tanto tiempo con su soledad,
su vieja mirada gris y despoblada,
le acusan las penas propias de su edad.
Reza una oración recuerda aun alguna,
la tarde camina lenta por su sien,
piensa en las caricias pero solo en una,
que sobre la frente la hacen sentir bien.
Es la del amado que se fue hace mucho,
y que ya tanto hace dejo de llorar,
se ha quedado sola quieta en el sucucho,
esperando él vuelva a quererla amar
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