César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Son horas distintas, pétalos de rosa.
Alzado. Cisne color noche.
Atento.
Ansias…
Un satélite orbita sin lugar a velos
escaleras,
maneras de volar.
No, no bastan mentes…
Son necesarios los cuerpos enredados
el abandono decidido, ardido.
No tiempos:
grilletes de historia y barba blanca,
barrotes espacios en la remota nieve del nunca.
Y sentir el peso de su tibieza.
Encontrar la manera de tocarle el alma;
conducir su mano, su aliento, sus lágrimas
hasta las costras disimuladas con piel
(cada vez peor disimuladas, a decir verdad).
Piel desgastada, descurtida, des...
Y sus pechos en tu corazón
hiriéndote como dagas hambrientas,
y su orgasmo - tu orgasmo
únicamente descifrables en términos de poema;
bálsamo que alivia las terribles
cicuta soledades.
Esto no es un poema.
……….
Sueña al mando de los dedos, ¡oh, hembra guitarra!,
entre versos y deseos.
Entre acordes, ganas, versos.
Alzado. Cisne color noche.
Atento.
Ansias…
Un satélite orbita sin lugar a velos
escaleras,
maneras de volar.
No, no bastan mentes…
Son necesarios los cuerpos enredados
el abandono decidido, ardido.
No tiempos:
grilletes de historia y barba blanca,
barrotes espacios en la remota nieve del nunca.
Y sentir el peso de su tibieza.
Encontrar la manera de tocarle el alma;
conducir su mano, su aliento, sus lágrimas
hasta las costras disimuladas con piel
(cada vez peor disimuladas, a decir verdad).
Piel desgastada, descurtida, des...
Y sus pechos en tu corazón
hiriéndote como dagas hambrientas,
y su orgasmo - tu orgasmo
únicamente descifrables en términos de poema;
bálsamo que alivia las terribles
cicuta soledades.
Esto no es un poema.
……….
Sueña al mando de los dedos, ¡oh, hembra guitarra!,
entre versos y deseos.
Entre acordes, ganas, versos.
Marzo y acordes, ganas, versos... 2016. César Guevara