LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
“Salut! Divinitiés par la rose et le sel.”
P. Valery
INTELECCIÓN CONVULSA
(I)
(I)
Bondades de tul en equinoccios frívolos,
curvas y ofrendas que son bella cirugía
para una alquimia de pasiones sostenidas,
antídoto que se hace siesta impura
cuando mirando ofrece caudales inmensos.
Ternura,
belleza,
perfume.
Pulcras pestañas de guantes acunados,
listo amor de propia vacuna
que es demencia para los ojos,
respiración hilvanada de flor triste.
Prisma socorrido
que entre razones
sueña por detener un tiempo dormido,
nacen latidos
contornos empapelados
frente a un viento
que se pierde y envuelve
a los pájaros fluidos del desdén.
curvas y ofrendas que son bella cirugía
para una alquimia de pasiones sostenidas,
antídoto que se hace siesta impura
cuando mirando ofrece caudales inmensos.
Ternura,
belleza,
perfume.
Pulcras pestañas de guantes acunados,
listo amor de propia vacuna
que es demencia para los ojos,
respiración hilvanada de flor triste.
Prisma socorrido
que entre razones
sueña por detener un tiempo dormido,
nacen latidos
contornos empapelados
frente a un viento
que se pierde y envuelve
a los pájaros fluidos del desdén.
(II)
Los ojos miran ese perdurado aliento,
estancia colada entre espejos imposibles
de mar enrarecido que capitaliza el templo
para el sueño no merecido de las fusiones.
Imágenes, ángeles jugando con el dolor
presagios, manías contrariadas por pinceles sin memoria
etereidad que trepa en ese paraje donde el beso
recupera la oda de esas marcas frenéticas,
y alza a los recuerdos vestidos de barros
que se enamoran de las emociones pulidas.
Encajes de piel en el perfume incomparable,
una gitana que me mira y se lleva los tatuajes
para noches entre masajes de gesto finito
que se contaminan en un vuelo elevado.
Pero debajo de los párpados
el abatimiento de la luz es fondo de luna,
caballos blancos que asaltan en su carrusel
en loca reunión de unas vueltas ensortijadas.
Los ojos miran ese perdurado aliento,
estancia colada entre espejos imposibles
de mar enrarecido que capitaliza el templo
para el sueño no merecido de las fusiones.
Imágenes, ángeles jugando con el dolor
presagios, manías contrariadas por pinceles sin memoria
etereidad que trepa en ese paraje donde el beso
recupera la oda de esas marcas frenéticas,
y alza a los recuerdos vestidos de barros
que se enamoran de las emociones pulidas.
Encajes de piel en el perfume incomparable,
una gitana que me mira y se lleva los tatuajes
para noches entre masajes de gesto finito
que se contaminan en un vuelo elevado.
Pero debajo de los párpados
el abatimiento de la luz es fondo de luna,
caballos blancos que asaltan en su carrusel
en loca reunión de unas vueltas ensortijadas.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
Un ansia de pechos y barbillas que entre aureolas
son gemidos estrellados en la inmemoria del giro.
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