Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
Nosotros, te acuerdas?
Qué hermoso era ser nosotros
regalándonos vida mutuamente.
A simple vista, dos pobres mortales;
en el fondo, dos loquitos lindos
que sólo buscaban amarse.
Recuerdo que al conocernos,
-sólo nos bastaba conocernos
para completar nuestros mundos-
sin darnos cuenta, de ser tú y yo,
en un santiamén
pasamos a ser “nosotros”.
Al famoso
“cuánto más das, a ti me das”
lo comprendimos
en forma innata y natural.
Nosotros, te acuerdas?
subíamos al cielo en un instante;
el Amor te lo permite:
tener tu propio cielo
y tu propio paraíso
para después en ellos
dulcemente sublimarte.
Nosotros olvidamos
-sin querer-
que no hay razonamientos
que puedan explicarlo
ni lógica posible:
el amor como te da, así te quita;
también sabe de infiernos,
de interminables sombras
y bondadosas penas.
Nosotros…
Sería imposible olvidarlo.
Aunque no nos volvimos a ver,
sé que te acuerdas.
Nosotros…
No hay culpables.
No hay rencores.
Sólo los recuerdos que llegan
junto al sol por las mañanas,
se pasean en las noches estrelladas
y se duermen con la Luna en mi ventana.
Nosotros…
Tú, con él.
Yo, con ella.
Eso somos hoy “nosotros”.
Qué hermoso era ser nosotros
regalándonos vida mutuamente.
A simple vista, dos pobres mortales;
en el fondo, dos loquitos lindos
que sólo buscaban amarse.
Recuerdo que al conocernos,
-sólo nos bastaba conocernos
para completar nuestros mundos-
sin darnos cuenta, de ser tú y yo,
en un santiamén
pasamos a ser “nosotros”.
Al famoso
“cuánto más das, a ti me das”
lo comprendimos
en forma innata y natural.
Nosotros, te acuerdas?
subíamos al cielo en un instante;
el Amor te lo permite:
tener tu propio cielo
y tu propio paraíso
para después en ellos
dulcemente sublimarte.
Nosotros olvidamos
-sin querer-
que no hay razonamientos
que puedan explicarlo
ni lógica posible:
el amor como te da, así te quita;
también sabe de infiernos,
de interminables sombras
y bondadosas penas.
Nosotros…
Sería imposible olvidarlo.
Aunque no nos volvimos a ver,
sé que te acuerdas.
Nosotros…
No hay culpables.
No hay rencores.
Sólo los recuerdos que llegan
junto al sol por las mañanas,
se pasean en las noches estrelladas
y se duermen con la Luna en mi ventana.
Nosotros…
Tú, con él.
Yo, con ella.
Eso somos hoy “nosotros”.