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La novicia (Soneto)

lesmo

Poeta veterano en el portal
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

 
Qué bella historia nos cuentas en este soneto, Lesmo, descrita con gran altura poética y dejando muchos sobrentendidos entre sus líneas para que el lector interprete su significado. Me ha gustado mucho.

Mi sincera felicitación tanto por la impecable ejecución técnica como por su contenido.

Un saludo cordial.



Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

 
Qué bella historia nos cuentas en este soneto, Lesmo, descrita con gran altura poética y dejando muchos sobrentendidos entre sus líneas para que el lector interprete su significado. Me ha gustado mucho.

Mi sincera felicitación tanto por la impecable ejecución técnica como por su contenido.

Un saludo cordial.
Muy agradecido por esta consideración que tienes con mis letras y. por qué no, de paso con mi persona. Sabes que tu opinión es para mí muy, pero que muy importante.
Con mi abrazo muy fuerte y agradecido desde la admiración.
Salvador.
 
Quién sabe qué diría aquella misiva, seguramente algo no permitido para una novicia, que se queda transida de dolor tras los muros del convento.
¿Cómo se te ocurren estas historias, Lesmo? Me maravillas con tus pulcros y delicados sonetos.
Un abrazo.
 
Última edición:
Quién sabe qué diría aquella misiva, seguramente algo no permitido para una novicia, que se queda transida de dolor tras los muros del convento.
¿Cómo se te ocurren estas historias, Lesmo? Me maravillas con tus pulcros y delicados sonetos.
Un abrazo.
Para maravillado, un servidor de usted, que aún sigue y creo seguirá con la imagen de unos álamos reflejándose en las aguas tranquilas de un río.
Muchas gracias por la amabilidad con la que me tratas a través de mis letras.
Con mi abrazo fuerte.
 
Quién sabe qué diría aquella misiva, seguramente algo no permitido para una novicia, que se queda transida de dolor tras los muros del convento.
¿Cómo se te ocurren estas historias, Lesmo? Me maravillas con tus pulcros y delicados sonetos.
Un abrazo.
Para maravillado, un servidor de usted, que aún sigue y creo seguirá con la imagen de unos álamos reflejándose en las aguas tranquilas de un río.
Muchas gracias por la amabilidad con la que me tratas a través de mis letras.
Con mi abrazo fuerte.
 
Quién sabe qué diría aquella misiva, seguramente algo no permitido para una novicia, que se queda transida de dolor tras los muros del convento.
¿Cómo se te ocurren estas historias, Lesmo? Me maravillas con tus pulcros y delicados sonetos.
Un abrazo.
Para maravillado, un servidor de usted, que aún sigue y creo seguirá con la imagen de unos álamos reflejándose en las aguas tranquilas de un río.
Muchas gracias por la amabilidad con la que me tratas a través de mis letras.
Con mi abrazo fuerte.
 
Quién sabe qué diría aquella misiva, seguramente algo no permitido para una novicia, que se queda transida de dolor tras los muros del convento.
¿Cómo se te ocurren estas historias, Lesmo? Me maravillas con tus pulcros y delicados sonetos.
Un abrazo.
Para maravillado, un servidor de usted, que aún sigue y creo seguirá con la imagen de unos álamos reflejándose en las aguas tranquilas de un río.
Muchas gracias por la amabilidad con la que me tratas a través de mis letras.
Con mi abrazo fuerte.
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

Muy bonito tu soneto amigo. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

Me impresiona y alegra la calidad de los poemas que nos regalas.
Este precioso soneto, lleno de misterio y buen hacer, me ha embelesado.
Un abrazo

Alfonso
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.


Qué maravilla de relato, Salvador, mostrando nítida la imagen de la novicia en su celda, el resplandor del fuego en la penumbra, el rostro concentrado, el silencioso claustro... quien sabe cuantas veces habrá ocurrido en la realidad.
Y todo eso... ¡en un soneto!.
Recibe un fuerte y admirado abrazo.
Javier
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

Muy buenas letras mi amigo,

Saludos.

E. Lovera
 
Qué maravilla de relato, Salvador, mostrando nítida la imagen de la novicia en su celda, el resplandor del fuego en la penumbra, el rostro concentrado, el silencioso claustro... quien sabe cuantas veces habrá ocurrido en la realidad.
Y todo eso... ¡en un soneto!.
Recibe un fuerte y admirado abrazo.
Javier
Muy agradecido, amigo Javier, por esta consideración que tienes con mis letras en este tan amable comentario. De verdad, te quedo muy agradecido.
Recibe mi abrazo muy fuerte.
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

Excelente historia Lesmo, magistralmente transformada en fina poesía
¿cuantas novicias habrán pasado por semejante trance? el cambio de vida, drástico en este caso, de una vida de libertad a una vida de entrega absoluta a la religión, abandonar todo cuanto tenían, incluso el amor, los sueños y tanto amigo poeta
Un tema muy hermoso y más hermosa aún la finura de tu pluma
Saludos
MANUEL
 
Excelente historia Lesmo, magistralmente transformada en fina poesía
¿cuantas novicias habrán pasado por semejante trance? el cambio de vida, drástico en este caso, de una vida de libertad a una vida de entrega absoluta a la religión, abandonar todo cuanto tenían, incluso el amor, los sueños y tanto amigo poeta
Un tema muy hermoso y más hermosa aún la finura de tu pluma
Saludos
MANUEL
Muchas gracias, mi estimado Manuel, por la consideración con que siempre se ven tratadas mis letras por ti. Así es como dices, sin embargo abandonar todo para dedicar la vida a la contemplación, ignoramos hasta qué punto está haciendo un enorme bien a la humanidad, así es como lo veo. En mi escrito quise plasmar el dolor que puede acarrear esa renuncia. Al quemar esa misiva se quemaron también las naves para una posible vuelta atrás. Reitero mi agradecimiento por este comentario que acompaña mis letras.
Con mi saludo muy cordial.
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.

Profundos sentimientos sugiere tu sonero. El recuerdo de la carta no se puede quemar.

Saludos desde Madrid.
 
es bello, es hermoso, y real,perfecto en métrica y su fondo tan delicado y tierno, sería una carta de amor , es de imaginar
felicidades, me ha sobrecogido su belleza,marga
 
es bello, es hermoso, y real,perfecto en métrica y su fondo tan delicado y tierno, sería una carta de amor , es de imaginar
felicidades, me ha sobrecogido su belleza,marga
Me place que hayan sido de tu gusto estas letras, estimada Marga. Yo también ignoro lo que decía esa carta, pero el hecho de quemarla y volver al claustro supone esa ruptura con lo externo para quedarse con lo interno, en mi opinión, quizá una elección que estaba tomada antes de recibir esa misiva.
Recibe mi saludo muy cordial.
 
Besó cada renglón de la cuartilla
mojada con la lágrima brillante
que había descendido su mejilla;
las líneas le decían ya bastante.

Enciende de repente una cerilla
que acerca con la mano vacilante,
tiznando el rojo pardo de la arcilla
ardió la carta solo en un instante.

Se fue con cara seria y pensativa,
rezando y recordando la misiva
que el fuego hace un momento silenció.

El claustro rodeó con gran respeto,
guardando para siempre su secreto,
y al punto la novicia suspiró.


Bueno ya eres un sonetista de altura, amigo Salva.
Eres un ejemplo de escritor.
Eliges una estructura poética y no paras hasta que la dominas con soltura.
Muy buen soneto.
Imagino la novicia leyendo la despedida de un amor secreto.
Un abrazo junto a mi aplauso, Salva
 
Bueno ya eres un sonetista de altura, amigo Salva.
Eres un ejemplo de escritor.
Eliges una estructura poética y no paras hasta que la dominas con soltura.
Muy buen soneto.
Imagino la novicia leyendo la despedida de un amor secreto.
Un abrazo junto a mi aplauso, Salva
Te contesto con todo mi agradecimiento con esta pequeña composición que espero sea de tu agrado, mi querido amigo. Un gran abrazo.

Me dice un gran poeta de este foro
que tengo un algo bueno de escritor
y yo con sus palabras me acaloro
llenando mis mejillas de rubor.

Recibo el comentario con honor
pues veo en su escritura un gran tesoro,
lo tengo por tan gran trabajador
haciendo lo que toca como el oro.

Por tanto lo que pienso es que ese ejemplo
es este buen amigo en que contemplo
que tiene buena mano de alquimista.

Por eso él está, llegado el caso,
si quiere con las musas del Parnaso
tan alto que se pierde de mi vista.

 

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