María Rentería
Luna en Acuario.
Imagen de Internet
De mis noches eres dueño.
Cierro los ojos y encuentro
que te has erigido en centro
de mi más preciado sueño.
Es sopor junto al beleño,
onírica faz, presencia;
agonizo con tu ausencia…
¡Vorágine, sensaciones,
un murmullo de canciones,
una idílica querencia!
De mis noches dueño eres.
Andas en mi bosque mágico,
aire majestuoso y trágico
entre fabulosos seres.
Promesa, dulces quereres,
bellos, perennes, vitales.
Gozo que llena a raudales
desbordando el corazón,
previendo feliz unión:
dos ríos y sus caudales.
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