NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Entre las arenas calientes de tu piel quedé atrapada,
arenas movedizas y sofocantes.
El viento, suave y tímido de tu mirada
siempre fue muy breve como para subsistir.
Con tu vasta y cactácea flora de piel
quise alisar mis cicatrices tantas veces
abrirme camino entre tus espinas
para tratar de encontrarte un poco de miel.
Te hablé, te busqué,
te intenté, te lloré...
Hasta quedarme seca,
casi tan seca como tú.
Y en las grietas profundas de tus silencios
delirante y febril me senté a esperar
sin más agua que la que tuve que robar
de la saliva de tus escasos besos.
Desierto.
Eres un desierto
Amplio, bello, caliente y seco.
¡Y yo muriéndome de sed!
Ya no puedo más vivir
entre tu incandescente sol de día
y ese hielo rompehuesos de tu anochecer.
Yo no quiero ser semilla
que no pueda retoñar en las raíces muertas
de tu orgullo y nada más en tu placer.
El paisaje austero en tonos cobrizos
que me ofrece tu pasión oculta y alcalina
me pone en el delirio y la fantasía
pero también me hace recordar
que soy del campo flor
cuyos pétalos ansían la brisa
mecedora, romántica y contenida
de agua fresca y dulce para perdurar.
Y tú, eres un desierto.