Millambres (soneto alejandrino)

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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.
Son contados mas los hay. Cuanta gente que por los caminos nos cruzados con y por su indumentaria ni los miramos y que llevan la sabiduría en su interior.
No solo los que tienen estudios superiores.m Hay mendigos que tienen una humanidad que a muchos no nos sobra.
Un placer de soneto y con un gran contenido.
Castro.
 
Que manera tan sublime de rendir homenaje a un ser humano que de seguro estaba cargado de mágica sabiduría, no dudo en creer que mucho marco la manera de ver el mundo de aquel joven de 17 años, que en mayor o en menor grado nutrió su alma de aquella sabiduría cubierta de cartones y mantas manchadas, son estos detalles, (su maravilloso poema), lo que hace grande a los hombres mi buen amigo.


Mis saludos

E. Lovera
Gracias, Ernesto, por tan emotivo comentario. Sí, dejó huella en mí aquel anciano de gran sabiduría.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Son contados mas los hay. Cuanta gente que por los caminos nos cruzados con y por su indumentaria ni los miramos y que llevan la sabiduría en su interior.
No solo los que tienen estudios superiores.m Hay mendigos que tienen una humanidad que a muchos no nos sobra.
Un placer de soneto y con un gran contenido.
Castro.
Razón tienes, hay mucho indigente con una inteligencia emocional superior a muchos de nosotros.
Gracias por pasar.
Te dejo un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Todo, no es fácil tenerlo todo y tú lo tienes estimado amigo, José. Todo para la poesía que transmite, la que llega, la que hace cosquillas y el lector se siente identificado con esas imágenes poéticas de carne y hueso, de las de verdad, las cotidianas.

¡El primer soneto alejandrino! Y lo dice así, tan tranquilamente. Para quitarse el sombrero y rendirse a tus pies.

Un abrazo grande, POETA
 
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.

Estimado José.

Hoy vuelvo una vez más a releer este gran soneto que ya te comenté en su momento y sin ningún lugar a dudas te digo lo mismo.
Has dado en el clavo, poniendo el dedo en la llaga con el grave problema de la marginación en España. Creo que este poema debieras haberlo publicado en Clásica Competitiva y debiera ser merecedor de una copa. He visto otros poemas que han ganado y no tenían tanta calidad. Es mi opinión.

Un abrazo.

Miguel Angel.
 
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.

Una nostálgica e interesante historia convertida en soneto con una excelencia soberbia.
Debo decirte que me siento muy identificada con este relato tuyo , pues si hay algo que he adorado desde muy pequeña es precisamente hablar con ancianos y prestarle toda mi atención a sus anécdotas y consejos. Pienso que es como abrir un libro desdeñado y encontrar un tesoro en sus páginas amarillas , nada hay más provechoso y útil , que empaparse de esa sabiduría que solo es posible transmitir cuando se tiene tantas vivencias.
En Cuba hace años existió también un vagabundo que quedó en las páginas de la historia : Era muy carismático con todos , sobre todo con los jóvenes y niños, se hacía llamar " El caballero de París" y fue tan marcada su fama , que hasta un monumento hay en su memoria. Dicen que era nativo de España...
Quizás busque algún enlace y te lo muestre...
Bueno en fin que me ha encantado tu soneto así que ahí te van mis aplausos y un abrazo inmenso mi querido Halcón .
 
Última edición:
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.
Mi querido halcon, no se si me gusta mas el poema o la nota que dejas debajo, mira que sin tener idea de quien era ese hombre conseguiste que a mi también se me humedecieran los ojos, un gran soneto para quien tan emotivos recuerdos te da, si señor, un fuerte abrazo.
 
Todo, no es fácil tenerlo todo y tú lo tienes estimado amigo, José. Todo para la poesía que transmite, la que llega, la que hace cosquillas y el lector se siente identificado con esas imágenes poéticas de carne y hueso, de las de verdad, las cotidianas.

¡El primer soneto alejandrino! Y lo dice así, tan tranquilamente. Para quitarse el sombrero y rendirse a tus pies.

Un abrazo grande, POETA
Gracias, mi buen Rafael, por tus elogios hacia mi poesía. Eres generoso. Me gratificas con tu presencia.
Te dejo un enorme abrazo, amado amigo y admirado poeta de la tierra y de sus gentes.
 
Estimado José.

Hoy vuelvo una vez más a releer este gran soneto que ya te comenté en su momento y sin ningún lugar a dudas te digo lo mismo.
Has dado en el clavo, poniendo el dedo en la llaga con el grave problema de la marginación en España. Creo que este poema debieras haberlo publicado en Clásica Competitiva y debiera ser merecedor de una copa. He visto otros poemas que han ganado y no tenían tanta calidad. Es mi opinión.

Un abrazo.

Miguel Angel.
Mi querido Miguel Ángel, me honras sobremanera al estimar mi alejandrino como digno de ganar una copa en ""competitiva"".
Gracias por esos ánimos. Viniendo de ti, me llenan de autoestima tus palabras.
Te dejo un enorme abrazo, buen amigo.
 
Una nostálgica e interesante historia convertida en soneto con una excelencia soberbia.
Debo decirte que me siento muy identificada con este relato tuyo , pues si hay algo que he adorado desde muy pequeña es precisamente hablar con ancianos y prestarle toda mi atención a sus anécdotas y consejos. Pienso que es como abrir un libro desdeñado y encontrar un tesoro en sus páginas amarillas , nada hay más provechoso y útil , que empaparse de esa sabiduría que solo es posible transmitir cuando se tiene tantas vivencias.
En Cuba hace años existió también un vagabundo que quedó en las páginas de la historia : Era muy carismático con todos , sobre todo con los jóvenes y niños, se hacía llamar " El caballero de París" y fue tan marcada su fama , que hasta un monumento hay en su memoria. Dicen que era nativo de España...
Quizás busque algún enlace y te lo muestre...
Bueno en fin que me ha encantado tu soneto así que ahí te van mis aplausos y un abrazo inmenso mi querido Halcón .
Gracias, primor, por tan emotivo y empático comentario. Me siento gratificado con él, y agradecido. Vi ese enlace, lo vi, y te dejé el "me gusta", para que supieras que me encantó.
Besos, paloma hermosa allende los mares, ¡¡ayyyyy!!, este halcón aún sueña con atraparte, jajajajajajajajajajajajajajajajajaja, besos en alas de los vientos.
 
Última edición:
Mi querido halcon, no se si me gusta mas el poema o la nota que dejas debajo, mira que sin tener idea de quien era ese hombre conseguiste que a mi también se me humedecieran los ojos, un gran soneto para quien tan emotivos recuerdos te da, si señor, un fuerte abrazo.
Gracias, mi buen Ramón, por mencionar la nota. Pienso que, si un poema hace referencia a algo concreto, el poeta debe dejar una nota para la mejor comprensión del lector, y eso hice.
Me emociona que te hayas emocionado al pensar en MILLAMBRES; esa emoción tuya, si existe un otro Mundo por el que navegan nuestra esencias, a ÉL, le habrá emocionado también.
Te dejo un enorme abrazo, con todo mi cariño.
 
Pues has hecho muy tu soneto alejandrino, José, en un tema tan humano, que conmueve. Recibe un saludo muy cordial
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.
Hermoso poema, compañero,en su forma y fondo.
Me voy emocionada.
Un abrazo
 
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.


Estimado José:

a Competitiva ¡YA!.

Un fuerte abrazo de tu amigo.

Miguel Ángel.
 
Estimado José:

a Competitiva ¡YA!.

Un fuerte abrazo de tu amigo.

Miguel Ángel.
Jajajajajajaja, ¡qué buen amigo eres!!, jaja, se nota que me quieres, jajaja, como yo a ti, jaja. Pero amigo mío, si ya se publicó en ""no competitiva"", ¿como ahora se puede cambiar eso?. No creo que se admita cambiar un poema de un foro a otro así por las buenas, jajajajajajajajajaja
 
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.


Gracias por mostrarnos tu calidad humana, en este sentido homenaje a ese héroe de tu juventud, maestro y amigo expresado en tan bello soneto en alejandrinos, el cual en estructura, lirismo y forma no tiene desperdicio alguno.
 
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Maravilloso soneto en alejandrinos, conmovedora y triste historia de este hombre que al fin retorna al cielo de la mano de tan majestuosa pluma, le dejo mis aplausos y admiración estimado poeta y besos en alas de brisas aromados de las mas lindas flores ;)
 
Maravilloso soneto en alejandrinos, conmovedora y triste historia de este hombre que al fin retorna al cielo de la mano de tan majestuosa pluma, le dejo mis aplausos y admiración estimado poeta y besos en alas de brisas aromados de las mas lindas flores ;)
Gracias por empatizar con mis sentimientos y recuerdos. Y gracias por esos besos tan delicados como tu dulce feminidad...""brisas aromadas de las más lindas flores"", dices. Eres todo ternura, suavidad, y sublime esencia femenina.
Yo te dejo los míos, un tanto más borrascosos, jajajajajajaja, ya que van en alas de los vientos, jajajajaja, y los vientos, pueden ser tempestuosos, jajajajajajajajaja, pero, eso sí, cargaditos con la la ternura que tú, florecilla linda, te mereces.
 
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Recuerdo una mañana, gélida y soleada,
hiriendo con su filo, cartón, manta y pobreza,
y a aquel solemne viejo, insólita entereza
de rancia reciedumbre por fuego y flor forjada.

Recuerdo a aquel dïablo, su ronca carcajada
riéndose del mundo, su voz en la riqueza
del lúcido discurso de cátedra y grandeza
muestrario de su esencia febril y sosegada.

Recuerdo su enseñanza de paz y de renuncia,
recuerdo su amnistía al ego y su pasado,
recuerdo su reclamo, recuerdo su denuncia

a honores que encadenan la sangre a su legado.
Subió al cielo Millambres, lucero es ya que anuncia
el álgido sendero brillante y anhelado.

José Galeote Matas (España)


P.D. Es el único soneto alejandrino que he compuesto.
MILLAMBRES (con mayúsculas) era un anciano doctorado en Letras, de buena y con buena familia, y que negros azares en su vida, lo llevó a convertirse en un indigente y vagabundo.
Malvivía en una choza de cartón, cañas, y mantas, en un descampado del barrio obrero de Barcelona en el que yo (hijo de andaluces emigrantes obreros) vivía. Entre mis 15 y 17 años, yo, y mis amigos (hijos adolescentes, como yo, de emigrantes obreros), hacíamos corrillo, sentados en el suelo, frente a su choza, para escucharlo. Nos hablaba de filosofía, de Historia, de la esencia del ser humano, de la Sociedad.
Un día, amaneció muerto en su choza, recuerdo que sus pies sobresalían de la misma (fue en mis 17 años), y el nombre de MILLAMBRES fue un clamor en todo el barrio (se le quería, los habitantes del barrio lo ayudaban en sus necesidades básicas), sí, su nombre resonó de calle en calle.
Dejó profunda huella en mí, y cuando lo recuerdo se humedecen mis pupilas.

Que bello de tu parte que le hayas dedicado este hermoso soneto, en agradecimiento por la sabíduria que a su manera les regalaba,me imágine el grupo de jóvenes atentos y el sentado afuerita de su choza repartiendo sus tesoros acomulados, me gusto mucho compañero muy humano además,saludos cordiales y un excelente día.
 
No se por qué...estoy viendo versos de trece y de catorce sílabas...es esta la estructura métrica que busca para éste poema....mis disculpas si mi observación es incorrecta...

Primero, un saludo cordial a José Galeote por tan sentidas y bellas letras. Toda expresión de agradecimiento y reconociendo las virtudes ajenas, en forma refleja las virtudes propias y el resultado de sus enseñanzas.

Es un bello soneto que como indica el compañero Ricardo, asoman cuatro versos de 13 sílabas.
Pero hay que considerar que no se admiten sinalefas en la cesura de los hemistiquios, por lo que quedan solo dos versos de 13 sílabas.

De estos dos versos restantes con 13 sílbas.
En uno hay que considerar que influye mucho la forma de leer por la emotividad del poema.
"Recuerdo a aquel..." es una forma de leer. Pero por la emoción impone una pausa "Recuerdo a aquel..."

Donde me entran dudas es en el hemistiquio siguiente: "riéndose del mundo..." si tiene 6 o 7 sílabas.

Por los demás versos, estos son impecables.

Saludos cordiales.
 
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