NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Poco a poco fui notando
cuánto te necesita el mundo,
tu nombre en tantos lados,
en boca del ángel y del lobo.
Con el tiempo fui identificando
el camino de estrellas que se dibuja
en el ir y venir de tu trayectoria
un pie tras otro, con tus zapatos.
Tu cama apenas te reconoce.
El teléfono ya es parte de tu latido
y aún así tu hablar permanece
calmo, sólido y tranquilo.
El tiempo no conoce tu bolsillo.
Apenas consigues un respiro
y ya estás de nuevo de pie
al frente de todo, te admiro.
Poco a poco fui descubriendo
sensibilidad auténtica en tus palabras,
el amor incauto por los que amas,
que es la fortaleza de tu armadura.
Por dentro, alma de niño.
Por fuera la templanza del bamboo.
Tu mente, un diamante puro,
y tu corazón, un tesoro escondido.
Hay un desorden bien organizado
en tu agenda del día.
En tu cabeza has puesto estantes
definidos por prioridad.
De derecha a izquierda lo más importante,
de abajo hacia arriba por grado de complejidad.
El planeta entero cabe ahí dentro,
pero pocas cosas son para ti verdad,
las cosas de la sangre,
las cosas de Dios,
las de la responsabilidad.
Y con tu mano izquierda tomas el resto
como una pila de cartas por barajar,
eliges una, la pones al centro,
si sirve se queda y si no se va.
Yo no conozco todo tu mundo,
pero intuyo algunas cosas que de tu mano van
pidiéndote atención y resguardo,
exigiendo prescindirte de tu libertad.
Y en tu todo, también intuyo
el pequeño lugar que yo he de ocupar:
a la esquina inferior izquierda
en los estantes de tu prioridad.
28 marzo 16
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