Alexander Careoga
Sublime Sendero Azul
La muerte se aleja de los instantes brillantes, de todas esas letales horas de cálidas sonrisas y recuerdos vivificantes.
La vida se consume en el reloj de arena, cada grano desempeña cada mueca de carcajada veraniega, cada grano es la semejanza de nuestro poder divino, de nuestra voluntad suprema.
La muerte se aleja de los rayos que reflejan nuestra alma.
El alba se eclipsa con nuestros ojos delirantes al salir a las calles y pregonar aquellos sonetos sagrados y benditos al rumor del viento.
¡Nos sentimos únicos en las horas de la tarde!
La muerte y la vida terminan siendo aniquiladas por el mito amarillo de los rayos solares.
¡¡Somos eternamente reproducidos dentro de la mente del día!!
La vida se consume en el reloj de arena, cada grano desempeña cada mueca de carcajada veraniega, cada grano es la semejanza de nuestro poder divino, de nuestra voluntad suprema.
La muerte se aleja de los rayos que reflejan nuestra alma.
El alba se eclipsa con nuestros ojos delirantes al salir a las calles y pregonar aquellos sonetos sagrados y benditos al rumor del viento.
¡Nos sentimos únicos en las horas de la tarde!
La muerte y la vida terminan siendo aniquiladas por el mito amarillo de los rayos solares.
¡¡Somos eternamente reproducidos dentro de la mente del día!!