Jooooooooooooooooo, ya me has emocionado, Rafael, sí, me has emocionado con ese sublime soneto encumbrado en el ara donde la poesía del pueblo, de la raigambre, de lo más hermoso de nuestro pasado, de nuestra Historia, del sentir popular adscrito a nuestra herencia genética, se viste, hoy, gracias a ti, de gala. (Como siempre se viste gracias a ti)
Mis aplausos, querido amigo Rafael, te adoro, jajajajaja (pero no lo tomes como declaración de amor, jajajajajaja, que ya sabes que una minifalda, unos tacones perversos, y un escote adecuado, e indecente, jajajajajajajaja...., ¡me pierden! jajajajajajahjajajajajajajajajajaja), pero sí, te adoro, de compañero a compañero, de poeta a poeta, de compadre a compadre..., te adoro, jaja.
Y de caballero a caballero, te rindo pleitesía, pues tu emotivo soneto la merece, como la merece el alto y sensible poeta, tú, de cuyo corazón y pluma ha surgido.
Y me ha gustado la esencia que encierra el terceto de cierre, sí, me encanta, es una esencia tan real como sublime, sí..., esos cielos preñados del agua que necesita la tierra..., el concepto, la idea, es magnífica, y emotiva, y real...perooooooo, ¡¡Ayyy!!, aquí va estar la parte antipática de mi comentario, jajajajajajajajajaja, ¡ayyy!!, jaja, que no me convence ese terceto de cierre, y no me preguntes por qué, porque ni yo lo sé, jajajaja, solo que no me convence..., algo hay, creo, que podría mejorarse, y en eso baso esta observación, en que te sumerjas en a ver si podrías mejorar ese último terceto.
Pero, al margen de eso, al margen, pues para nada resta ni grandeza ni belleza a tu soneto ese terceto de cirre (el cual, en su esencia, es maravilloso), afirmo, que tal como ya está, tu soneto, es de antología poética, que llega al alma del lector, que lo llena, y que lo enriquece en su caminar por la poesía. De modo, que, bien lo modifiques, bien lo dejes tal cual está, este soneto, repito, merece mis aplausos, y mi rendida pleitesía, da caballero a caballero, ¿eh?, jajajajajajajajajajajaja.
Un abrazo de esos que rompen costillas, con mi gratitud por sumergirme en tan hermosos recuerdos de raigambre, y en sensaciones de tan auténtica verdad, amigo mío.