Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Te encontré en el valle de la incertidumbre
cavilando triste por un falso idilio
y pensé en sacarte de la pesadumbre
como un casanova que llegó en tu auxilio.
Te bañé en quimeras para ver tus vuelos
y al dejar de lado tu aflicción tediosa
te entregaste entera liberando anhelos
con tus rizos negros y pasión de diosa.
Y la suave seda que nació en oriente
más los mil aromas que de Francia vienen
no podrán saciarme del pudor ardiente
que tus tibios labios en tus besos tienen.
Resbalé mis manos por tu piel desnuda
enredé mis dedos en tus negros rizos
me bañó en tu cuerpo la penumbra muda
y sació mi anhelo sin pedir permisos.
Deleité mis labios con tu piel caliente,
que bañaba entera la sutil fragancia
de pasión obscena que colmó el ambiente
de gemidos lleno que inundó la estancia.
Nos faltaron horas para las historias
de los mil amores y sus mil heridas
y guardar los nombres en nuestras memorias
donde las caricias quedarán dormidas.
Afanando el paso para mi partida
exclamé: -Hasta pronto- y escuché: -Te espero-
y en el tibio beso de la despedida
acallé: -Hasta nunca- tú tal vez: -Te quiero-.
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