llueve en el caribe

orees19

Poeta que considera el portal su segunda casa
a mi rubia

llueve en el caribe.
al fondo, las montañas se difuminan y dispersan
contorsionándose tras un velo delicado.
llueve en el caribe y los viejos motores se refrenan
desapareciendo entre sus luces:
la línea del tren continúa a la intemperie.
la madera que flota es devuelta por el oleaje.
todo lo delicado de una contorsión desaparece
observando las páginas desde un balcón lejano.
porque las casas de madera de dos pisos se humedecen
como se humedecen hasta las raíces los siglos que nos faltan.



lanchasred.JPG

 
Última edición:
Ya que no podemos estar en el Caribe, nos acercas un trocito y resulta menos difícil ponerse en situación . Nos llevas a ese balcón a disfrutar del paisaje mientras pasamos la pagina del libro, que no pasar pagina.

Me encantaron esos versos finales.

Un besito.
 
Reflexivo poema del que me han gustado mucho, los versos postreros que resalto.

Un cordial saludo,

a finales del siglo xix que llegaron los norteamericanos a la ceiba, allí había en realidad muy poca gente. La ciudad creció en torno al emporio del banano, y esto se refleja bastante en el estilo arquitectónico de las casas.

los siglos ya determinarán a donde vamos.

saludos, amigo.
 
Ya que no podemos estar en el Caribe, nos acercas un trocito y resulta menos difícil ponerse en situación . Nos llevas a ese balcón a disfrutar del paisaje mientras pasamos la pagina del libro, que no pasar pagina.

Me encantaron esos versos finales.

Un besito.

vos sabés elenita, lo que se mira desde ese balcón. La forma de las montañas. No se si alguna vez te mostré como creció la cascada de donde nace el río: creció muchísimo durante las últimas lluvias. Te la mostararé.

solo he leído la mitad del libro. Sigo con el duelo rumsfeld-powell.

besito.
 
Última edición:
a mi rubia

llueve en el caribe.
al fondo, las montañas se difuminan y dispersan
contorsionándose tras un velo delicado.
llueve en el caribe y los viejos motores se refrenan
desapareciendo entre sus luces:
la línea del tren continúa a la intemperie.
la madera que flota es devuelta por el oleaje.
todo lo delicado de una contorsión desaparece
observando las páginas desde un balcón lejano.
porque las casas de madera de dos pisos se humedecen
como se humedecen hasta las raíces los siglos que nos faltan.



lanchasred.JPG
Creía que lo había comentado, compañero,pero ya veo que no.
Tengo que dar las gracias a esa lluvia caribeña y a tu rubia
por inspirarte poemas así...Fantástico.
Saludos
 
Más que comentar hay que felicitarte por este excelente poema, Orees. Los versos y las imágenes están muy logradas y el cierre es realmente magnífico. Sé que no te consideras poeta, pero aunque te joda :) te diré que lo eres y muy bueno,
la innovación y la calidad de tu poesía sobresalen por estos lares.

Un abrazo.
 
a mi rubia

llueve en el caribe.
al fondo, las montañas se difuminan y dispersan
contorsionándose tras un velo delicado.
llueve en el caribe y los viejos motores se refrenan
desapareciendo entre sus luces:
la línea del tren continúa a la intemperie.
la madera que flota es devuelta por el oleaje.
todo lo delicado de una contorsión desaparece
observando las páginas desde un balcón lejano.
porque las casas de madera de dos pisos se humedecen
como se humedecen hasta las raíces los siglos que nos faltan.



lanchasred.JPG


Una fina línea lírica dibuja con suavidad el paisaje donde casi puede uno acunarse con las imágenes... pero el final irrumpe contundente, desafiante diría yo, aunque al ver la dedicatoria vuelven los ojos al mecido de la balsa azul.

Hermoso poema.

Saludos,

Palmira
 
a mi rubia

llueve en el caribe.
al fondo, las montañas se difuminan y dispersan
contorsionándose tras un velo delicado.
llueve en el caribe y los viejos motores se refrenan
desapareciendo entre sus luces:
la línea del tren continúa a la intemperie.
la madera que flota es devuelta por el oleaje.
todo lo delicado de una contorsión desaparece
observando las páginas desde un balcón lejano.
porque las casas de madera de dos pisos se humedecen
como se humedecen hasta las raíces los siglos que nos faltan.



lanchasred.JPG

Coincido plenamente con en el comentario de Luis de Pablos, que hago mío, poeta.
Un abrazo desde Madrid
 
me gusta bastante la arquitectura del caribe hondureño, que de hecho es bastante distinta a la del resto de centroamérica. Es de hecho, importada de los tiempos en que se vivía y respiraba luisiana y parque swinford hasta en la sopa...

si llueve mucho, desde allá arriba en el corredor de la segunda planta, se escucha y se ve la lluvia de una forma fascinante.

saludos y gracias a todos por sus amable comentarios.
 
Última edición:
Más que comentar hay que felicitarte por este excelente poema, Orees. Los versos y las imágenes están muy logradas y el cierre es realmente magnífico. Sé que no te consideras poeta, pero aunque te joda :) te diré que lo eres y muy bueno,
la innovación y la calidad de tu poesía sobresalen por estos lares.

Un abrazo.

¿yo poeta? never never never, como diría el tío floren.

me gusta sin embargo, escribir cosillas de vez en cuando, muchas de ellas con la rubia en medio del embrollo. Además, ¡mucha de la cuota de responsabilidad de este poema correesponde al entorno caribeño!.

pero sí me da orgullo de que te gusten estas cositas que a veces escribo. Gracias y un abrazo, amigo.
 
Una fina línea lírica dibuja con suavidad el paisaje donde casi puede uno acunarse con las imágenes... pero el final irrumpe contundente, desafiante diría yo, aunque al ver la dedicatoria vuelven los ojos al mecido de la balsa azul.

Hermoso poema.

Saludos,

Palmira

tantas generaciones de mis ancestros se han mecido en ese azul, uqbar, bajo una suave lluvia. Hay algo místico en eso. El caribe, definitavamente, es otro mundo.

gracias por tu amable paso.

saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba