Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Huyendo de sí mismo van las gentes
sin una sonrisa alegre el semblante.
Transitando por calles malolientes
en una mole de metal errante
Es un mundo de absurdos exigentes
manejado por un crono arrogante.
Te vigilan ojos intermitentes
de un estoico y metálico gigante.
Es un río de historias transitadas
con vidas de cristal y de cemento.
Es un bosque de densa arquitectura,
un mar lleno de miles de pisadas
y un loco carrusel en movimiento,
con un claxon que grita y apresura