carlos escribano
Poeta recién llegado
Y llegué a conocerte te encontré en el camino,
fuiste el sol que radiante arrancó el negro velo
que tapaba el azul de un bello cielo,
y vi un rostro exquisito y tan divino
que creí levitar en raudo vuelo
y buscar en amor dulce consuelo.
Y eras tú mi gran sueño, mi esperado destino,
y la luz de una estrella que ilumina el anhelo
de pasiones ardientes que yo impelo,
pues sediento de amores vaticino
que ha de ser mi entusiasmo y mi desvelo
el que seas captura de mi anzuelo.
Como el hombre feliz me declaro y defino
pues es tanta mi dicha que ambicioso yo suelo
del aire que respiras sentir celo,
sólo mía te quiero, te imagino
que eres tú la escultura y el modelo
yo el avaro guardián que la tutelo,
en este corazón tan peregrino.
fuiste el sol que radiante arrancó el negro velo
que tapaba el azul de un bello cielo,
y vi un rostro exquisito y tan divino
que creí levitar en raudo vuelo
y buscar en amor dulce consuelo.
Y eras tú mi gran sueño, mi esperado destino,
y la luz de una estrella que ilumina el anhelo
de pasiones ardientes que yo impelo,
pues sediento de amores vaticino
que ha de ser mi entusiasmo y mi desvelo
el que seas captura de mi anzuelo.
Como el hombre feliz me declaro y defino
pues es tanta mi dicha que ambicioso yo suelo
del aire que respiras sentir celo,
sólo mía te quiero, te imagino
que eres tú la escultura y el modelo
yo el avaro guardián que la tutelo,
en este corazón tan peregrino.
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