XANA
Poeta fiel al portal
Si alguna vez
quisieras escucharme,
te diría que no hay distancia
que nos separe más
que la de tus esquivos ojos
cuando evitan mi mirada;
ni siquiera cuando frunces el ceño,
en señal de enojo,
puedo sentirme más alejado.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
te diría que tus brazos,
antes hospitalario refugio
de mis aflicciones,
laurel y gozo reverenciado,
como manos llenas de nada,
se han vuelto ausente causa
de toda esperanza.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
te diría que tus labios,
antes tibia fiebre,
solo pronuncian palabras
que no alcanzan a ser
sino hiel y vigilia,
frías como la escarcha,
ásperas como la arena.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
no estaría pensando constantemente
en lo que tendría que decirte,
y no te digo
porque no quieres escucharme.
quisieras escucharme,
te diría que no hay distancia
que nos separe más
que la de tus esquivos ojos
cuando evitan mi mirada;
ni siquiera cuando frunces el ceño,
en señal de enojo,
puedo sentirme más alejado.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
te diría que tus brazos,
antes hospitalario refugio
de mis aflicciones,
laurel y gozo reverenciado,
como manos llenas de nada,
se han vuelto ausente causa
de toda esperanza.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
te diría que tus labios,
antes tibia fiebre,
solo pronuncian palabras
que no alcanzan a ser
sino hiel y vigilia,
frías como la escarcha,
ásperas como la arena.
Si alguna vez
quisieras escucharme,
no estaría pensando constantemente
en lo que tendría que decirte,
y no te digo
porque no quieres escucharme.