Osidiria
Poeta asiduo al portal
Mi turno,
con voces en espiral y garganta de gallo,
espumas de gloria y flores perezosas sin vocación de primavera,
tragedia,
el fuego en su frenesí se olvido cerrar la puerta
y la muleta del pastor reseca los campos,
no hay pastos ni para ángeles ni demonios,
los valientes hacen poses ante el espejo
y los soles de otoño hacen muecas de dolor.
El juez,
al fin se conoce la sentencia:
los juguetes eróticos no cotizarán a hacienda,
un carrusel de magia se abre ante los pies del gran masturbador de Dalí,
los poetas no roncan cuando proclaman
que los dientes de la princesa son un teclado de virginidad
donde vienen a mojar sus pies copos de nieve en aceite,
sé que me van a crucificar
pero ¿qué más da si soy adicto a la pereza?
La pluma,
la espada no conoce la cordura
y si la mano que la empuña llora lágrimas de sal
tenemos aseguradas nubes de besos
que descargarán malos vientos sobre el gato en la ventana,
¡hay amor!, mira a tu alrededor que está sangrando la luz
por la oscuridad de unos ojos que intentar huir de tu cara,
anda, que ya no hay vuelta atrás,
echa las cortinas y a dormir,
mañana escalaremos el azul
y veremos si detrás de la nubes es verdad que brilla el sol.
***
**
*
con voces en espiral y garganta de gallo,
espumas de gloria y flores perezosas sin vocación de primavera,
tragedia,
el fuego en su frenesí se olvido cerrar la puerta
y la muleta del pastor reseca los campos,
no hay pastos ni para ángeles ni demonios,
los valientes hacen poses ante el espejo
y los soles de otoño hacen muecas de dolor.
El juez,
al fin se conoce la sentencia:
los juguetes eróticos no cotizarán a hacienda,
un carrusel de magia se abre ante los pies del gran masturbador de Dalí,
los poetas no roncan cuando proclaman
que los dientes de la princesa son un teclado de virginidad
donde vienen a mojar sus pies copos de nieve en aceite,
sé que me van a crucificar
pero ¿qué más da si soy adicto a la pereza?
La pluma,
la espada no conoce la cordura
y si la mano que la empuña llora lágrimas de sal
tenemos aseguradas nubes de besos
que descargarán malos vientos sobre el gato en la ventana,
¡hay amor!, mira a tu alrededor que está sangrando la luz
por la oscuridad de unos ojos que intentar huir de tu cara,
anda, que ya no hay vuelta atrás,
echa las cortinas y a dormir,
mañana escalaremos el azul
y veremos si detrás de la nubes es verdad que brilla el sol.
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