vronte
Poeta infiel al portal
La travesía se hace eterna
como un pasar a través de tierra baldía
en que alternan niebla y luna llena,
donde se proyecta un rostro difuso
de sueños incompletos desprovistos de futúro;
angustia contenida y un silencio taciturno,
insomnios como una infinita espera de cariz nocturno.
Y entonces… una pausa,
risas de complicidad;
calor de compañía,
florecimiento de amistad;
el sueño cobra vida
en un corazón rebosante de ternura
y afecto incondicional…
manos que se entrelazan con fuerza desesperada,
en que todo el infinito se expresa en la mirada.
Entonces arremete el huracán impermanente…
aquel que todo lo disuelve
y lo destierra hacia un vacío bravo
al margen del que siente,
indiferente al sentimiento de dolor latente.
Surgen unas fauces que lo consumen todo,
con un hambre de brutalidad candente…
lo quiere todo para sí
ansia carnívora de nada…
solo silencio y gravedad inerte.
Y luego la vida se entrelaza con la muerte,
finalmente lo aceptamos
y el dolor desaparece.
Renace la felicidad…
y la nostalgia se cobija con templanza…
amamos el presente
y respetamos a aquellos
que han elegido estar ausente.
Todas son elecciones de la travesía…
en que sin importar que tan próxima
e intensa se yergue la lejanía…
Siempre fuimos y seremos parte
de la misma fuente de sangre y cercanía...
como un pasar a través de tierra baldía
en que alternan niebla y luna llena,
donde se proyecta un rostro difuso
de sueños incompletos desprovistos de futúro;
angustia contenida y un silencio taciturno,
insomnios como una infinita espera de cariz nocturno.
Y entonces… una pausa,
risas de complicidad;
calor de compañía,
florecimiento de amistad;
el sueño cobra vida
en un corazón rebosante de ternura
y afecto incondicional…
manos que se entrelazan con fuerza desesperada,
en que todo el infinito se expresa en la mirada.
Entonces arremete el huracán impermanente…
aquel que todo lo disuelve
y lo destierra hacia un vacío bravo
al margen del que siente,
indiferente al sentimiento de dolor latente.
Surgen unas fauces que lo consumen todo,
con un hambre de brutalidad candente…
lo quiere todo para sí
ansia carnívora de nada…
solo silencio y gravedad inerte.
Y luego la vida se entrelaza con la muerte,
finalmente lo aceptamos
y el dolor desaparece.
Renace la felicidad…
y la nostalgia se cobija con templanza…
amamos el presente
y respetamos a aquellos
que han elegido estar ausente.
Todas son elecciones de la travesía…
en que sin importar que tan próxima
e intensa se yergue la lejanía…
Siempre fuimos y seremos parte
de la misma fuente de sangre y cercanía...