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Tres miradas a "El mundo de Cristina", cuadro de A. Wyeth

jmacgar

Poeta veterano en el portal
Andrew+Wyeth+-+Christina%25E2%2580%2599s+World2.jpg

"Christina´s world", de Andrew Wyeth


El mundo de Cristina es el ribazo

Alzada está su vista hacia la casa
que está sobre la cima del ribazo;
hasta que observo su delgado brazo
no he podido saber lo que le pasa.

Parece que se arrastra en tal postura
para poder llegar a la colina,
y me conmueve ver como Cristina
lo intenta pues es frágil pero dura;

no puede andar, es cierto, mas no obstante
sale de aquella casa diariamente
y con mucho valor y fuerza ingente
repta por la ladera colindante.

En ese recorrido por su mundo
es una eternidad cada segundo.

Sentimiento profundo
produce en mí su imagen débil, frágil,
tan desvalida y a la vez tan ágil.

-----------------------

Otra descripción

Veo dos construcciones alejadas
y una mujer, con un aspecto laso,
las mira en la colina perfiladas,
misteriosas allá, sobre el ribazo

que se extiende delante en claroscuro
con hierbas de color amarillento.
En primer plano, vestida en rosa puro,
esa mujer, Cristina, está en asiento

con sus frágiles manos en el suelo;
muestra brazos de extrema delgadez,
peinado en moño tiene el negro pelo
y su aspecto denota invalidez.

Quizás espera que alguien la levante,
la casa está tan lejos, tan distante…

--------------------


Metáfora kafkiana del pelo de Christina

(alejandrinos)

Sobre la hierba cálida, dorada y claroscura
hay una frágil dama que, reptando, se gira;
tiene brazos delgados, apenas se sostiene,
y el cabello azabache con las hebras al viento.

Si vemos solo el pelo, obviando su figura,
yo lo encuentro ominoso ya que, si bien se mira,
se asemeja al kafkiano Samsa cuando deviene
en un bicho que tiene difícil movimiento.

Wyeth no buscó, seguro, la hosca semejanza
de Cristina, tullida, con el pobre Gregorio,
él la pintó rosada, mirando en lontananza,
arrastrando su cuerpo, su lastre y purgatorio.

Es un cuadro que tiene misterio y hermosura
convertido en eterna, hipnótica pintura.
---------------------

*Corta reseña del cuadro en un resumen que obtengo de la red:


En este cuadro, Andrew Wyeth había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro.
Christina era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Probablemente en varias de esas salidas que ella hizo el pintor montó su caballete detrás para inmortalizarla en este hermoso cuadro en donde hallamos misterio y belleza en grado sumo.
-----------------------
 
Última edición:
Hermosa y magistral a manera en que describes a detalle tal pintura, es realmente transportarse al interior de la misma, siempre gratificante y aleccionador pasar por tus bellas obras.
Un saludo cordial y afectuoso saludo.
Alfredo
 
Andrew+Wyeth+-+Christina%25E2%2580%2599s+World2.jpg

"Christina´s world", de Andrew Wyeth


El mundo de Cristina es el ribazo

Alzada está su vista hacia la casa
que está sobre la cima del ribazo;
hasta que observo su delgado brazo
no he podido saber lo que le pasa.

Parece que se arrastra en tal postura
para poder llegar a la colina,
y me conmueve ver como Cristina
lo intenta pues es frágil pero dura;

no puede andar, es cierto, mas no obstante
sale de aquella casa diariamente
y con mucho valor y fuerza ingente
repta por la ladera colindante.

En ese recorrido por su mundo
es una eternidad cada segundo.

Sentimiento profundo
produce en mí su imagen débil, frágil,
tan desvalida y a la vez tan ágil.

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Otra descripción

Veo dos construcciones alejadas
y una mujer, con un aspecto laso,
las mira en la colina perfiladas,
misteriosas allá, sobre el ribazo

que se extiende delante en claroscuro
con hierbas de color amarillento.
En primer plano, vestida en rosa puro,
esa mujer, Cristina, está en asiento

con sus frágiles manos en el suelo;
muestra brazos de extrema delgadez,
peinado en moño tiene el negro pelo
y su aspecto denota invalidez.

Quizás espera que alguien la levante,
la casa está tan lejos, tan distante…

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Metáfora kafkiana del pelo de Christina

(alejandrinos)

Sobre la hierba cálida, dorada y claroscura
hay una frágil dama que, reptando, se gira;
tiene brazos delgados, apenas se sostiene,
y el cabello azabache con las hebras al viento.

Si vemos solo el pelo, obviando su figura,
yo lo encuentro ominoso ya que, si bien se mira,
se asemeja al kafkiano Samsa cuando deviene
en un bicho que tiene difícil movimiento.

Wyeth no buscó, seguro, la hosca semejanza
de Cristina, tullida, con el pobre Gregorio,
él la pintó rosada, mirando en lontananza,
arrastrando su cuerpo, su lastre y purgatorio.

Es un cuadro que tiene misterio y hermosura
convertido en eterna, hipnótica pintura.
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*Corta reseña del cuadro en un resumen que obtengo de la red:


En este cuadro, Andrew Wyeth había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro.
Christina era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Probablemente en varias de esas salidas que ella hizo el pintor montó su caballete detrás para inmortalizarla en este hermoso cuadro en donde hallamos misterio y belleza en grado sumo.
-----------------------
Soberbios estos tres sonetos, estimado JMacgar, conozco muy bien la obra de Wyeth, uno de los grandes pintores modernos,
me encanta especialmente la serie de "Pintando a Helga",
y como puede representar paisajes casi abstractos en su espontaneidad,
así como lograr el máximo detalle cuando pinta hasta cada uno de sus cabellos;
en este cuadro, lleno de dramatismo, la imagen despierta la compasión
y al mismo tiempo el respeto por la determinación de la niña,
y la perspectiva formidable hace parecer inalcanzable esa casa que es su refugio.
Un saludo cordial,
Eduardo
 
Andrew+Wyeth+-+Christina%25E2%2580%2599s+World2.jpg

"Christina´s world", de Andrew Wyeth


El mundo de Cristina es el ribazo

Alzada está su vista hacia la casa
que está sobre la cima del ribazo;
hasta que observo su delgado brazo
no he podido saber lo que le pasa.

Parece que se arrastra en tal postura
para poder llegar a la colina,
y me conmueve ver como Cristina
lo intenta pues es frágil pero dura;

no puede andar, es cierto, mas no obstante
sale de aquella casa diariamente
y con mucho valor y fuerza ingente
repta por la ladera colindante.

En ese recorrido por su mundo
es una eternidad cada segundo.

Sentimiento profundo
produce en mí su imagen débil, frágil,
tan desvalida y a la vez tan ágil.

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Otra descripción

Veo dos construcciones alejadas
y una mujer, con un aspecto laso,
las mira en la colina perfiladas,
misteriosas allá, sobre el ribazo

que se extiende delante en claroscuro
con hierbas de color amarillento.
En primer plano, vestida en rosa puro,
esa mujer, Cristina, está en asiento

con sus frágiles manos en el suelo;
muestra brazos de extrema delgadez,
peinado en moño tiene el negro pelo
y su aspecto denota invalidez.

Quizás espera que alguien la levante,
la casa está tan lejos, tan distante…

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Metáfora kafkiana del pelo de Christina

(alejandrinos)

Sobre la hierba cálida, dorada y claroscura
hay una frágil dama que, reptando, se gira;
tiene brazos delgados, apenas se sostiene,
y el cabello azabache con las hebras al viento.

Si vemos solo el pelo, obviando su figura,
yo lo encuentro ominoso ya que, si bien se mira,
se asemeja al kafkiano Samsa cuando deviene
en un bicho que tiene difícil movimiento.

Wyeth no buscó, seguro, la hosca semejanza
de Cristina, tullida, con el pobre Gregorio,
él la pintó rosada, mirando en lontananza,
arrastrando su cuerpo, su lastre y purgatorio.

Es un cuadro que tiene misterio y hermosura
convertido en eterna, hipnótica pintura.
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*Corta reseña del cuadro en un resumen que obtengo de la red:


En este cuadro, Andrew Wyeth había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro.
Christina era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Probablemente en varias de esas salidas que ella hizo el pintor montó su caballete detrás para inmortalizarla en este hermoso cuadro en donde hallamos misterio y belleza en grado sumo.
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Si hermoso es el cuadro en su dramatismo, las composiciones con que nos introduces en él no son menos hermosas. Aparte de la carga poética que desbordan nos conducen a sentir lo que supone la rebeldía contra las propias limitaciones, para mí muy aleccionadora. Solo una sensibilidad exacerbada es capaz de expresar con palabras lo que el pintor expresó en el lienzo, ambos de manera magistral.
Con mi abrazo muy fuerte.
 
Hermosa y magistral a manera en que describes a detalle tal pintura, es realmente transportarse al interior de la misma, siempre gratificante y aleccionador pasar por tus bellas obras.
Un saludo cordial y afectuoso saludo.
Alfredo

Gratificador es recibir visitas y comentarios como el tuyo, Alfredo.

Te doy las gracias y te mando un cordial saludo.
 
Soberbios estos tres sonetos, estimado JMacgar, conozco muy bien la obra de Wyeth, uno de los grandes pintores modernos,
me encanta especialmente la serie de "Pintando a Helga",
y como puede representar paisajes casi abstractos en su espontaneidad,
así como lograr el máximo detalle cuando pinta hasta cada uno de sus cabellos;
en este cuadro, lleno de dramatismo, la imagen despierta la compasión
y al mismo tiempo el respeto por la determinación de la niña,
y la perspectiva formidable hace parecer inalcanzable esa casa que es su refugio.
Un saludo cordial,
Eduardo

Me he interesado por esa serie a Helga que citas en tu comentario y es realmente buena, Eduardo.
Este pintor al que desconocía en detalle ya que solo este cuadro de "Christina´s world" me había atraído la atención alguna vez en mis búsquedas de cuadros e imágenes para ilustrar poemas, me ha resultado fascinante una vez que me introduzco en sus pinturas.

Gracias por tan buena calificación que das a este triple trabajo.

Un cordial saludo.
 
Andrew+Wyeth+-+Christina%25E2%2580%2599s+World2.jpg

"Christina´s world", de Andrew Wyeth


El mundo de Cristina es el ribazo

Alzada está su vista hacia la casa
que está sobre la cima del ribazo;
hasta que observo su delgado brazo
no he podido saber lo que le pasa.

Parece que se arrastra en tal postura
para poder llegar a la colina,
y me conmueve ver como Cristina
lo intenta pues es frágil pero dura;

no puede andar, es cierto, mas no obstante
sale de aquella casa diariamente
y con mucho valor y fuerza ingente
repta por la ladera colindante.

En ese recorrido por su mundo
es una eternidad cada segundo.

Sentimiento profundo
produce en mí su imagen débil, frágil,
tan desvalida y a la vez tan ágil.

-----------------------

Otra descripción

Veo dos construcciones alejadas
y una mujer, con un aspecto laso,
las mira en la colina perfiladas,
misteriosas allá, sobre el ribazo

que se extiende delante en claroscuro
con hierbas de color amarillento.
En primer plano, vestida en rosa puro,
esa mujer, Cristina, está en asiento

con sus frágiles manos en el suelo;
muestra brazos de extrema delgadez,
peinado en moño tiene el negro pelo
y su aspecto denota invalidez.

Quizás espera que alguien la levante,
la casa está tan lejos, tan distante…

--------------------


Metáfora kafkiana del pelo de Christina

(alejandrinos)

Sobre la hierba cálida, dorada y claroscura
hay una frágil dama que, reptando, se gira;
tiene brazos delgados, apenas se sostiene,
y el cabello azabache con las hebras al viento.

Si vemos solo el pelo, obviando su figura,
yo lo encuentro ominoso ya que, si bien se mira,
se asemeja al kafkiano Samsa cuando deviene
en un bicho que tiene difícil movimiento.

Wyeth no buscó, seguro, la hosca semejanza
de Cristina, tullida, con el pobre Gregorio,
él la pintó rosada, mirando en lontananza,
arrastrando su cuerpo, su lastre y purgatorio.

Es un cuadro que tiene misterio y hermosura
convertido en eterna, hipnótica pintura.
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*Corta reseña del cuadro en un resumen que obtengo de la red:


En este cuadro, Andrew Wyeth había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro.
Christina era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Probablemente en varias de esas salidas que ella hizo el pintor montó su caballete detrás para inmortalizarla en este hermoso cuadro en donde hallamos misterio y belleza en grado sumo.
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Ayyy Jmacgar, se me ocurre pensar cómo me verían a mí si estuviese dentro del cuadro, me encanta tu mirada en las tres descripciones de Cristina, pero sobre todo en la primera de ellas, yo la veo también así, frágil y delicada, pero sin limitaciones en su alma, sintiendo que aunque sus capacidades son diferentes, ella las desarrolla al cien por cien, la Naturaleza es la que la ayuda a desplazarse, su amor por ella la hace salir cada mañana a recoger las flores para adornar su casa... ayyy qué poeta más grande eres, me siento dichosa al poder leerte. Besazos con mucho cariño y mucha admiración.....muááááácksss....
 
Si hermoso es el cuadro en su dramatismo, las composiciones con que nos introduces en él no son menos hermosas. Aparte de la carga poética que desbordan nos conducen a sentir lo que supone la rebeldía contra las propias limitaciones, para mí muy aleccionadora. Solo una sensibilidad exacerbada es capaz de expresar con palabras lo que el pintor expresó en el lienzo, ambos de manera magistral.
Con mi abrazo muy fuerte.

Tus comentarios me son siempre muy gratos, Salvador; sabes captar la esencia de mis versos y mi intención al hacer lo que hago. Este cuadro me inspiró muy especialmente hasta el punto de que de su contemplación salieros estos tres sonetos.

Gracias de verdad.

Un abrazo.
 
Maravillosos son estos poemas que has escrito acerca de esa bella y conmovedora pintura que yo no conocía pero que me ha gustado mucho al verla hoy y es que siempre que pasó a leerte aprendo algo nuevo. Te felicito por tu talento poetico. Saludos y Bendiciones.


Me alegro Lourdes haberte descubierto este magnífico cuadro tan lleno de belleza y de significado.

Te agradezco mucho tu visita y coementario.

Un abrazo.
 
Ayyy Jmacgar, se me ocurre pensar cómo me verían a mí si estuviese dentro del cuadro, me encanta tu mirada en las tres descripciones de Cristina, pero sobre todo en la primera de ellas, yo la veo también así, frágil y delicada, pero sin limitaciones en su alma, sintiendo que aunque sus capacidades son diferentes, ella las desarrolla al cien por cien, la Naturaleza es la que la ayuda a desplazarse, su amor por ella la hace salir cada mañana a recoger las flores para adornar su casa... ayyy qué poeta más grande eres, me siento dichosa al poder leerte. Besazos con mucho cariño y mucha admiración.....muááááácksss....


Cómo me gustan tus muy sentidos comentarios, Isabel. La verdad es que cuando leo algo así como lo que me dejas dicho aquí, sé que he llegado al alma del lector/a y esa es la mayor recompensa que uno puede sentir por lo que escribe.

Muchísimas gracias, amiga.

Te mando un fuerte abrazo.
 
Cómo me gustan tus muy sentidos comentarios, Isabel. La verdad es que cuando leo algo así como lo que me dejas dicho aquí, sé que he llegado al alma del lector/a y esa es la mayor recompensa que uno puede sentir por lo que escribe.

Muchísimas gracias, amiga.

Te mando un fuerte abrazo.
Sabes llegar perfectamente al alma del lector, de la manera más lírica y bella. Gracias a ti JMacgar por compartirnos tu deliciosa poesía.....muáááááackssss...
 
Andrew+Wyeth+-+Christina%25E2%2580%2599s+World2.jpg

"Christina´s world", de Andrew Wyeth


El mundo de Cristina es el ribazo

Alzada está su vista hacia la casa
que está sobre la cima del ribazo;
hasta que observo su delgado brazo
no he podido saber lo que le pasa.

Parece que se arrastra en tal postura
para poder llegar a la colina,
y me conmueve ver como Cristina
lo intenta pues es frágil pero dura;

no puede andar, es cierto, mas no obstante
sale de aquella casa diariamente
y con mucho valor y fuerza ingente
repta por la ladera colindante.

En ese recorrido por su mundo
es una eternidad cada segundo.

Sentimiento profundo
produce en mí su imagen débil, frágil,
tan desvalida y a la vez tan ágil.

-----------------------

Otra descripción

Veo dos construcciones alejadas
y una mujer, con un aspecto laso,
las mira en la colina perfiladas,
misteriosas allá, sobre el ribazo

que se extiende delante en claroscuro
con hierbas de color amarillento.
En primer plano, vestida en rosa puro,
esa mujer, Cristina, está en asiento

con sus frágiles manos en el suelo;
muestra brazos de extrema delgadez,
peinado en moño tiene el negro pelo
y su aspecto denota invalidez.

Quizás espera que alguien la levante,
la casa está tan lejos, tan distante…

--------------------


Metáfora kafkiana del pelo de Christina

(alejandrinos)

Sobre la hierba cálida, dorada y claroscura
hay una frágil dama que, reptando, se gira;
tiene brazos delgados, apenas se sostiene,
y el cabello azabache con las hebras al viento.

Si vemos solo el pelo, obviando su figura,
yo lo encuentro ominoso ya que, si bien se mira,
se asemeja al kafkiano Samsa cuando deviene
en un bicho que tiene difícil movimiento.

Wyeth no buscó, seguro, la hosca semejanza
de Cristina, tullida, con el pobre Gregorio,
él la pintó rosada, mirando en lontananza,
arrastrando su cuerpo, su lastre y purgatorio.

Es un cuadro que tiene misterio y hermosura
convertido en eterna, hipnótica pintura.
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*Corta reseña del cuadro en un resumen que obtengo de la red:


En este cuadro, Andrew Wyeth había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro.
Christina era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Probablemente en varias de esas salidas que ella hizo el pintor montó su caballete detrás para inmortalizarla en este hermoso cuadro en donde hallamos misterio y belleza en grado sumo.
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En el caso de crear un poema a partir de un cuadro, se requiere de la creatividad y de la inmersión del individuo en el cuadro mismo, entendiendo de un modo al pintor. Es decir, hay que escenificar el mundo breve que decribe el cuadro y apartir de ese momento, poetizarlo. Pero en el caso en cuestión se lograron, no una, sino tres interpretaciones posibles de la obra, y eso requiere de un compromiso personal que, primeramente, mueva al individuo desde el alma, y luego generar el material necesario para escribirlo o describirlo. Saludos.
 
En el caso de crear un poema a partir de un cuadro, se requiere de la creatividad y de la inmersión del individuo en el cuadro mismo, entendiendo de un modo al pintor. Es decir, hay que escenificar el mundo breve que decribe el cuadro y apartir de ese momento, poetizarlo. Pero en el caso en cuestión se lograron, no una, sino tres interpretaciones posibles de la obra, y eso requiere de un compromiso personal que, primeramente, mueva al individuo desde el alma, y luego generar el material necesario para escribirlo o describirlo. Saludos.


Gracias por tan interesante comentario que me dejas, Lucevelio.
Sí que hubo ese compromiso personal, sí; ese cuadro no merece esas tres, sino muchas interpretaciones poéticas más. A mi me sedujo desde que lo vi por primera vez.

Un cordial y agradecido saludo por tu presencia aquí.

Un abrazo, poeta.
 
Has desplegado un maravilloso tríptico poético que interactúa con el cuadro de Wyeth y además con el lector que participa emocionalmente de la escena aludida. De inmediato he recordado a la protagonista del cuento "Final del Juego" de Julio Cortázar porque tu obra me parece magnífica, Juan R.
 
Los tres poemas, a cuál mejor conseguido son muy interesantes. Emociona conocer la fuerza interior de esta muchacha que la lleva a reptar por la pradera ya que no puede servirse de sus piernas.
Y a lo mejor, incluso es feliz. Estas son las cosas que te dan lecciones de vida.

Un abrazo.
 
Última edición:

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