Carta a una niña perdida

DarkButterfly

Poeta fiel al portal
Querida perdida,

tú y yo sabemos que hace tiempo que dejaste de intentar encontrarte. Esto, mi niña, es para que sepas que algunos queremos que te reveles, y que te quites la máscara. Que veas lo que realmente importa. Y que busques, y que encuentres.

Deja de mirarte al espejo para observar tu cuerpo, y dirige la mirada hacia tu alma. O mejor aún, proyecta tu mirada hacia el mundo. Ese mundo, mi vida, que es menos cruel pero más mentiroso de lo que habías imaginado.
Eres preciosa, y cualquiera que diga lo contrario es porque no tiene ojos en la cara. Tus defectos, perdida, te hacen perfecta, tus errores te convierten en humana. Porque ERES humana, nunca lo olvides. Por mucho que intentes alcanzar el cielo nunca lo conseguirás, y sé que como lo ves obligatorio, el no llegar te hunde más y más bajo tierra. La buena noticia: no tienes que alcanzar el cielo, no tienes ni siquiera que llegar a la cima de nada. (Para un poco y disfruta de las vistas, pequeña).
Tienes que ser feliz, preciosa, FELIZ. Quererte, a ti y a tus imperfecciones, permitirte a ti misma cometer fallos, y aprender de tus errores. Comprender que no se puede ser de 10 en todo, porque nadie es absolutamente perfecto en todo. Hasta la perfección tiene deslices.
Quítate todas esas capas que te ahogan, ese corsé que te oprime, límpiate de todas las capas de pintura que te has puesto para que no se vean las grietas que tienes y recuerda, que a través de muchas grietas sale luz. Porque tienes luz, y quiere salir. Y no le dejas, porque piensas que podrías equivocarte. Pues equivócate, joder, equivócate. Revélate, grita, llora, enfádate, SIENTE. No pasa nada. Disfruta de ello, del error. Aprende de ello.
Y mi vida, por lo que más quieras, sé feliz. Líberate y enfréntate a esa realidad que tanto te asusta. Deja que te importen sólo las cosas que realmente importan. Y sé feliz.

Te quiero (y tú también deberías)
 
Última edición:
Querida perdida,

tú y yo sabemos que hace tiempo que dejaste de intentar encontrarte. Esto, mi niña, es para que sepas que algunos queremos que te reveles, y que te quites la máscara. Que veas lo que realmente importa. Y que busques, y que encuentres.

Deja de mirarte al espejo para observar tu cuerpo, y dirige la mirada hacia tu alma. O mejor aún, proyecta tu mirada hacia el mundo. Ese mundo, mi vida, que es menos cruel pero más mentiroso de lo que habías imaginado.
Eres preciosa, y cualquiera que diga lo contrario es porque no tiene ojos en la cara. Tus defectos, perdida, te hacen perfecta, tus errores te convierten en humana. Porque ERES humana, nunca lo olvides. Por mucho que intentes alcanzar el cielo nunca lo conseguirás, y sé que como lo ves obligatorio, el no llegar te hunde más y más bajo tierra. La buena noticia: no tienes que alcanzar el cielo, no tienes ni siquiera que llegar a la cima de nada. (Para un poco y disfruta de las vistas, pequeña).
Tienes que ser feliz, preciosa, FELIZ. Quererte, a ti y a tus imperfecciones, permitirte a ti misma cometer fallos, y aprender de tus errores. Comprender que no se puede ser de 10 en todo, porque nadie es absolutamente perfecto en todo. Hasta la perfección tiene deslices.
Quítate todas esas capas que te ahogan, ese corsé que te oprime, límpiate de todas las capas de pintura que te has puesto para que no se vean las grietas que tienes y recuerda, que a través de muchas grietas sale luz. Porque tienes luz, y quiere salir. Y no le dejas, porque piensas que podrías equivocarte. Pues equivócate, joder, equivócate. Revélate, grita, llora, enfádate, SIENTE. No pasa nada. Disfruta de ello, del error. Aprende de ello.
Y mi vida, por lo que más quieras, sé feliz. Líberate y enfréntate a esa realidad que tanto te asusta. Deja que te importen sólo las cosas que realmente importan. Y sé feliz.

Te quiero (y tú también deberías)
la inocencia marcada en un sentimiento, grato leerle
 
Querida perdida,

tú y yo sabemos que hace tiempo que dejaste de intentar encontrarte. Esto, mi niña, es para que sepas que algunos queremos que te reveles, y que te quites la máscara. Que veas lo que realmente importa. Y que busques, y que encuentres.

Deja de mirarte al espejo para observar tu cuerpo, y dirige la mirada hacia tu alma. O mejor aún, proyecta tu mirada hacia el mundo. Ese mundo, mi vida, que es menos cruel pero más mentiroso de lo que habías imaginado.
Eres preciosa, y cualquiera que diga lo contrario es porque no tiene ojos en la cara. Tus defectos, perdida, te hacen perfecta, tus errores te convierten en humana. Porque ERES humana, nunca lo olvides. Por mucho que intentes alcanzar el cielo nunca lo conseguirás, y sé que como lo ves obligatorio, el no llegar te hunde más y más bajo tierra. La buena noticia: no tienes que alcanzar el cielo, no tienes ni siquiera que llegar a la cima de nada. (Para un poco y disfruta de las vistas, pequeña).
Tienes que ser feliz, preciosa, FELIZ. Quererte, a ti y a tus imperfecciones, permitirte a ti misma cometer fallos, y aprender de tus errores. Comprender que no se puede ser de 10 en todo, porque nadie es absolutamente perfecto en todo. Hasta la perfección tiene deslices.
Quítate todas esas capas que te ahogan, ese corsé que te oprime, límpiate de todas las capas de pintura que te has puesto para que no se vean las grietas que tienes y recuerda, que a través de muchas grietas sale luz. Porque tienes luz, y quiere salir. Y no le dejas, porque piensas que podrías equivocarte. Pues equivócate, joder, equivócate. Revélate, grita, llora, enfádate, SIENTE. No pasa nada. Disfruta de ello, del error. Aprende de ello.
Y mi vida, por lo que más quieras, sé feliz. Líberate y enfréntate a esa realidad que tanto te asusta. Deja que te importen sólo las cosas que realmente importan. Y sé feliz.

Te quiero (y tú también deberías)


No es fácil dirigir palabras a aquellos que se sienten abatidos con su vida. La adolescencia es un mundo dentro de otro mundo en el que uno no encaja, tampoco en otras épocas a veces pero ésa se lleva la palma. Me ha gustado mucho el uso de los imperativos cargados de fuerza, de esa que tanto necesitan. Felicidades por ello.

Un abrazo

Palmira
 
No es fácil dirigir palabras a aquellos que se sienten abatidos con su vida. La adolescencia es un mundo dentro de otro mundo en el que uno no encaja, tampoco en otras épocas a veces pero ésa se lleva la palma. Me ha gustado mucho el uso de los imperativos cargados de fuerza, de esa que tanto necesitan. Felicidades por ello.

Un abrazo

Palmira

Gracias querida Palmira, es un honor recibir tan bello comentario, y más si viene de ti. Tu visita es siempre una alegría, un muy fuerte abrazo :)
 

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