Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La tarde ya anciana
se puso las gafas para verte mejor,
radiante, un racimo de sonrisas
en tu rostro vestido de luz,
venías por la avenida
respirando amor,
él te esperaba y tu imaginabas
a cada paso el momento
que rompería la ausencia desde ayer,
la palabra que acariciaría
el instante del encuentro,
la mirada que abriría la noche
de par en par
para vosotros que solo dormiais
abrazados al sueño del otro,
venías por la avenida
soñando sus manos sin tiempo,
sus caricias con nombre
que escribían poemas en tu piel.
se puso las gafas para verte mejor,
radiante, un racimo de sonrisas
en tu rostro vestido de luz,
venías por la avenida
respirando amor,
él te esperaba y tu imaginabas
a cada paso el momento
que rompería la ausencia desde ayer,
la palabra que acariciaría
el instante del encuentro,
la mirada que abriría la noche
de par en par
para vosotros que solo dormiais
abrazados al sueño del otro,
venías por la avenida
soñando sus manos sin tiempo,
sus caricias con nombre
que escribían poemas en tu piel.