Yak Mercado
Poeta recién llegado
Y la vida te lleva,
por caminos inhóspitos,
inalienables, sin deducción,
oscuros,
temerarios y temerosos.
Y te lleva.
Y somos participes,
activos o indiferentes,
a veces medrosos
melancólicos.
Y luego extrañas,
y extrañar es una espiral,
interminable
inalcanzable,
ineludible.
La indecisión es terrible,
es la vivificación del miedo
la retórica torcida del mundo
que a luces, es tan pequeño.
Es tan obscuro,
como absurdo
melodramático y cuarteado,
es la saliva a manos llenas
del que ha corrido la milla,
del que dejó el alma
los trastes, los ojos,
la voluntad
en el camino.
-Como pesa perderse-
Nombrarle,
pensarle
y ser partícipe
de la ausencia
sin sentido.
Duele.
-Y la vida te lleva-
por caminos inhóspitos,
inalienables, sin deducción,
oscuros,
temerarios y temerosos.
Y te lleva.
Y somos participes,
activos o indiferentes,
a veces medrosos
melancólicos.
Y luego extrañas,
y extrañar es una espiral,
interminable
inalcanzable,
ineludible.
La indecisión es terrible,
es la vivificación del miedo
la retórica torcida del mundo
que a luces, es tan pequeño.
Es tan obscuro,
como absurdo
melodramático y cuarteado,
es la saliva a manos llenas
del que ha corrido la milla,
del que dejó el alma
los trastes, los ojos,
la voluntad
en el camino.
-Como pesa perderse-
Nombrarle,
pensarle
y ser partícipe
de la ausencia
sin sentido.
Duele.
-Y la vida te lleva-
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