Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Brío de jazmines intactos
en paladares sellados
con aromas de un café solitario.
La raspadura del corazón deshilacha todos los nervios
como cuerdas de un puente destensado
que une la rabia
con la pereza.
Parda la sangre se camufla
de hiel en las orillas del camino
ese trazado en un mapa
Con las cruces del retorno
peleadas en su vibrar
con pulsos de ancianidad
apagándose como los farolillos de los ojos
disipándose en el cafelito como un azucarillo inmerso en su entropía.
en paladares sellados
con aromas de un café solitario.
La raspadura del corazón deshilacha todos los nervios
como cuerdas de un puente destensado
que une la rabia
con la pereza.
Parda la sangre se camufla
de hiel en las orillas del camino
ese trazado en un mapa
Con las cruces del retorno
peleadas en su vibrar
con pulsos de ancianidad
apagándose como los farolillos de los ojos
disipándose en el cafelito como un azucarillo inmerso en su entropía.
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