Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Humana frecuencia
La distancia que, llena de entendido,
afirma el vano punto desconexo,
recorre por la línea del anexo
igual y paralelo recorrido.
Un palmo y otro palmo ya son palmas
que añaden por el cómputo terrestre
los números contados, si pedestre,
numera los cronómetros sin almas.
El yo que me persigue es meridiano
que hiere atravesando el logaritmo;
el ser con su volver al algoritmo
frecuencia que conecta al fin humano;
principio y techo idiota, ya fulano,
del polvo por un polvo a mucho ritmo.
La distancia que, llena de entendido,
afirma el vano punto desconexo,
recorre por la línea del anexo
igual y paralelo recorrido.
Un palmo y otro palmo ya son palmas
que añaden por el cómputo terrestre
los números contados, si pedestre,
numera los cronómetros sin almas.
El yo que me persigue es meridiano
que hiere atravesando el logaritmo;
el ser con su volver al algoritmo
frecuencia que conecta al fin humano;
principio y techo idiota, ya fulano,
del polvo por un polvo a mucho ritmo.