murdock
Poeta adicto al portal
Es la sombra de su cuerpo
esta extraña tarde de invierno
dibujada tras la cortina
en el cristal empañado de la ventana.
Contoneándose al frio viento
que recuerda un segundo
el contoneo del tiempo
cascabelenate de aquella mañana…
Aquella bruma quemaba las palmas
los geranios clamaban el agua
sobre el balcón no revoloteaba nada
tus rosas ennegrecidas apuñalaban el alma
dentro de la casa la afable historia
en mi mente cambiaba
tras mirar el goteo incesante
que te dibuja en el tapiz tapiz farsante.
El sueño del verano pasado
derrama verdades que quisiera haber olvidado;
Si bien por la piel nos amamos
y nuestros cuerpos eran de ambos
aunque después de todo te mordía los labios
mientras me tatuabas pasión con las manos,
aunque el crisol de nuestros ojos
hacía gala del clímax alcanzado por nosotros
aquellos golpes de amor entre locos
solo podían acabar con nosotros.
Aferraste tu espalda desnuda
sobre el húmedo ladrillo con furia
deslumbrando tu sexo con mesura
tras el vestido sobre el que apilo mi locura,
abalancé sobre ti con ternura
y en tus senos desemboque la dulzura
del resto los recuerdos se los lleva
mi sombra que aún impávida observa.
La ilusión del amor es un incierto
en esta historia de una mañana de desconcierto;
Fue el cuchillo el que rompió el silencio
desgarrando de completo tu cuerpo
la sangre que hoy mancha el cemento
me la recuerda este húmedo tapiz deshecho
a esos jirones que tu alma dejo
a las polillas que anidan hoy tu vestido.
Lo único que no entiendo
de este confuso cuento
es por qué aun tu silueta observo
si fui quien perdió el aliento
y eres tú la que viste de negro.
esta extraña tarde de invierno
dibujada tras la cortina
en el cristal empañado de la ventana.
Contoneándose al frio viento
que recuerda un segundo
el contoneo del tiempo
cascabelenate de aquella mañana…
Aquella bruma quemaba las palmas
los geranios clamaban el agua
sobre el balcón no revoloteaba nada
tus rosas ennegrecidas apuñalaban el alma
dentro de la casa la afable historia
en mi mente cambiaba
tras mirar el goteo incesante
que te dibuja en el tapiz tapiz farsante.
El sueño del verano pasado
derrama verdades que quisiera haber olvidado;
Si bien por la piel nos amamos
y nuestros cuerpos eran de ambos
aunque después de todo te mordía los labios
mientras me tatuabas pasión con las manos,
aunque el crisol de nuestros ojos
hacía gala del clímax alcanzado por nosotros
aquellos golpes de amor entre locos
solo podían acabar con nosotros.
Aferraste tu espalda desnuda
sobre el húmedo ladrillo con furia
deslumbrando tu sexo con mesura
tras el vestido sobre el que apilo mi locura,
abalancé sobre ti con ternura
y en tus senos desemboque la dulzura
del resto los recuerdos se los lleva
mi sombra que aún impávida observa.
La ilusión del amor es un incierto
en esta historia de una mañana de desconcierto;
Fue el cuchillo el que rompió el silencio
desgarrando de completo tu cuerpo
la sangre que hoy mancha el cemento
me la recuerda este húmedo tapiz deshecho
a esos jirones que tu alma dejo
a las polillas que anidan hoy tu vestido.
Lo único que no entiendo
de este confuso cuento
es por qué aun tu silueta observo
si fui quien perdió el aliento
y eres tú la que viste de negro.
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