Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alba luna, nereida griega, riega
lágrimas negras del nirvana, vana
ante la noche solariega, llega
la flor de su útero desgrana, grana.
En su nostalgia nocherniega, niega
que ahogo un grito en su fontana ufana
sin ese fruto que sosiega, ciega
cruelmente extirpa su obsidiana, diana.
Fútil su entraña se estremece, mece
congoja oculta que tremola, ola
en ese mar de singladura, dura
último grito le entristece, crece
ese dolor que no acrisola, sola
nunca hallará en la noche obscura, cura.
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