Lourdes C
POETISA DEL AMOR
14.03 - LE VI OTRA VEZ
Le vi otra vez esta mañana
sentado en el jardín
de la iglesia,
su espalda pegada a la pared
y los ojos perdidos,
llevaba el mismo pantalón
de hace varios días,
y que otrora fuera blanco.
Su par de zapatos
sin agujetas,
decolorados por el tiempo,
y las suelas con ventanas
por donde entra el viento
que abanica sus pies.
No lleva perfume en sus ropas,
y algunos se cubren la nariz
al pasar a su lado,
-sin darse cuenta-
que el alma de ellos
no huele mejor.
Él sigue inmóvil
después de mucho tiempo,
y solo mueve su mano
para espantar una mosca
que se posa en su rostro
y no lo deja dormir.
Más tarde pienso en él,
si tendrá familia en algún lugar,
si le recuerdan con cariño,
y si él piensa en ellos
cuando cierra los ojos.
Mi corazón se estremece
pues toda madre
quiere ver felices a sus hijos,
y quizás la madre de ese hombre
espera en la puerta,
con los brazos abiertos
mientras él yace
en el jardín de una iglesia,
con los ojos perdidos,
y espantando una mosca.
Lourdes C
Junio 06, 2016
Le vi otra vez esta mañana
sentado en el jardín
de la iglesia,
su espalda pegada a la pared
y los ojos perdidos,
llevaba el mismo pantalón
de hace varios días,
y que otrora fuera blanco.
Su par de zapatos
sin agujetas,
decolorados por el tiempo,
y las suelas con ventanas
por donde entra el viento
que abanica sus pies.
No lleva perfume en sus ropas,
y algunos se cubren la nariz
al pasar a su lado,
-sin darse cuenta-
que el alma de ellos
no huele mejor.
Él sigue inmóvil
después de mucho tiempo,
y solo mueve su mano
para espantar una mosca
que se posa en su rostro
y no lo deja dormir.
Más tarde pienso en él,
si tendrá familia en algún lugar,
si le recuerdan con cariño,
y si él piensa en ellos
cuando cierra los ojos.
Mi corazón se estremece
pues toda madre
quiere ver felices a sus hijos,
y quizás la madre de ese hombre
espera en la puerta,
con los brazos abiertos
mientras él yace
en el jardín de una iglesia,
con los ojos perdidos,
y espantando una mosca.
Lourdes C
Junio 06, 2016
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