El salvador

José rubiel Amaya Amaya

Poeta asiduo al portal
¿Por qué? Prometes salvarlo,

Al hombre sin merecerlo.

Hay acaso otro interés,

Para que quieras hacerlo.


Mira cual, dañino aparece,

Sanguinario y envidioso,

Destruye a su misma especie,

Se volvió el más peligroso.


Tú, que eres el Mesías,

Que viniste aquí a reinar.

¿Por qué? No vas a acabar

Con todas sus porquerías.


Haciéndote mal quedar,

Pues, hecho a tu semejanza,

No debiera el sembrar,

La tragedia y la venganza.


Le entregaste un paraíso,

Con una mujer hermosa,

Pero…en él efecto hizo,

La maldad de aquella diosa.


Dos hermanos fraternales,

Se pelearon fuerte y duro.

Caín, quedo sin rivales,

Con la quijada de un burro.


Habiendo matado a Abel,

Se sentía muy seguro,

Le cumplió fiel a Luzbel,

La misión de ser impuro.


Desde entonces como herencia,

Tiene el hombre la barbarie.

Actuando con inconsciencia,

Mata y peca, no cree en nadie.


Ni tus actos milagrosos,

Lo pudieron convencer.

Hizo una cruz de dos trozos,

Donde hacerte perecer.


Y aún así, tú lo perdonas,

Dejas que haga lo quiera,

Que mate a otras personas,

Que sea la peor fiera.
 
¿Por qué? Prometes salvarlo,

Al hombre sin merecerlo.

Hay acaso otro interés,

Para que quieras hacerlo.


Mira cual, dañino aparece,

Sanguinario y envidioso,

Destruye a su misma especie,

Se volvió el más peligroso.


Tú, que eres el Mesías,

Que viniste aquí a reinar.

¿Por qué? No vas a acabar

Con todas sus porquerías.


Haciéndote mal quedar,

Pues, hecho a tu semejanza,

No debiera el sembrar,

La tragedia y la venganza.


Le entregaste un paraíso,

Con una mujer hermosa,

Pero…en él efecto hizo,

La maldad de aquella diosa.


Dos hermanos fraternales,

Se pelearon fuerte y duro.

Caín, quedo sin rivales,

Con la quijada de un burro.


Habiendo matado a Abel,

Se sentía muy seguro,

Le cumplió fiel a Luzbel,

La misión de ser impuro.


Desde entonces como herencia,

Tiene el hombre la barbarie.

Actuando con inconsciencia,

Mata y peca, no cree en nadie.


Ni tus actos milagrosos,

Lo pudieron convencer.

Hizo una cruz de dos trozos,

Donde hacerte perecer.


Y aún así, tú lo perdonas,

Dejas que haga lo quiera,

Que mate a otras personas,

Que sea la peor fiera.
Solo estamos nosotros ante el mundo, nadie hace o deshace si no el ser humano, pensamientos de un ateo, con perdón, bello y profundo poema amigo José. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba