Poema

algebet

Poeta recién llegado
Protagonista desnudo,

del alba caribeño.

Pregonero carmesí,

de la ausencia oceánica.

Patas de cangrejo,

piden limosna arrastrándose,

y la vieja gris,

calcula el peso de tu existencia.

Fosas nasales cocainómanas.

El novio guapo,

y la novia de blanco.

Corre rápido hacia mis brazos.

Desde el ataúd único,

suena una especie de lamento.

Fecha que ha de llegar,

por los confines afilados,

En la habitación reina,

la apagada atmósfera del silencio.

Los dientes demandan,

el friolero precipicio,

de una llama que no cesa.

Grito con humor negro,

descuartiza al prójimo impertinente,

mientras las zonas prohibidas,

alejan mujeres no televisivas.

Te miro y no puedo dejar de mirarte,

mientras la magdalena ,

espera eterna el bocado,

de una boca que no miente.

Allá afuera, nos espera el parque,

con sus calles virginales,

y el esponjoso aire verde.

Méteme los pezones en los ojos,

como la costa para el inmigrante,

que no pueda la batalla,

mirarme por encima del hombro,

como si fuera un elefante,

y yo una estructura que se deshace.
 
Protagonista desnudo,

del alba caribeño.

Pregonero carmesí,

de la ausencia oceánica.

Patas de cangrejo,

piden limosna arrastrándose,

y la vieja gris,

calcula el peso de tu existencia.

Fosas nasales cocainómanas.

El novio guapo,

y la novia de blanco.

Corre rápido hacia mis brazos.

Desde el ataúd único,

suena una especie de lamento.

Fecha que ha de llegar,

por los confines afilados,

En la habitación reina,

la apagada atmósfera del silencio.

Los dientes demandan,

el friolero precipicio,

de una llama que no cesa.

Grito con humor negro,

descuartiza al prójimo impertinente,

mientras las zonas prohibidas,

alejan mujeres no televisivas.

Te miro y no puedo dejar de mirarte,

mientras la magdalena ,

espera eterna el bocado,

de una boca que no miente.

Allá afuera, nos espera el parque,

con sus calles virginales,

y el esponjoso aire verde.

Méteme los pezones en los ojos,

como la costa para el inmigrante,

que no pueda la batalla,

mirarme por encima del hombro,

como si fuera un elefante,

y yo una estructura que se deshace.
Muy bello, sugerentes imagenes y certeras metáforas. Me ha gustado mucho amigo algebet. Un abrazo. Paco.
 

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