TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solitaria, la huella del paso del tiempo
aun alumbra con luces opacas su vida,
parece que camina en una plaza antigua con farolas
viejas rendidas.
En ese momento, donde un arco iris le regala colores
a los ojos del olvido,
recibe el mensaje del viento acunando su pelo
con los años, encanecido. Y dice que le duele
el llanto, que se pasea por esa senda buscando
aquellos años en los brazos del ayer apagados.
Traer del pasado los sueños que dieron calor y fuego
a las noches de su hoy, no remedia nada,
la soledad se ha anclado mermando los recuerdos
que fueron paz a un alma callada.
Y la vida gris se perfuma de verdades y añoranzas,
se derrite el sol, las nubes bordean la locura en un
partido de esperanza.
La huella se ha entregado a las tinieblas,
resucita cuando quiere y se muere en el instante
donde pesa la luz vieja de aquella plaza.
Blanca N. García González
(TARDE GRIS)