Despedida del mundo

Ricardo Llamosas

Poeta recién llegado
Al nacer, ya fui encontrándome difunto

y rumoreaban mis carnes habilidades perecederas,

un lastre seguro para los envites gravitadores.


Tuve que aferrarme a este pétreo mundo,

amamantar el pecho de tirano aire

y bregar con esas vísceras de gula orgánica.


Mas tarde caté las cumbres emocionales

y derroté al llanto por su augur destino,

nací de nuevo entre chatarras genéticas.


Entendí la magia de mis embarcaderos de hombre

y atraqué en la exquisitez del tiempo,

ese eterno viajándome con golosina existencial.


Y por fin viví en la vida naciéndose,

cazando en mis tráqueas los fabulosos insuflándome ,

meticuloso en regurgitar eterna curiosidad,

como si detuviera el horizonte para mi ansia contemplativa.


Siglos después, mi cadáver aún se despide del mundo.
 
Al nacer, ya fui encontrándome difunto

y rumoreaban mis carnes habilidades perecederas,

un lastre seguro para los envites gravitadores.


Tuve que aferrarme a este pétreo mundo,

amamantar el pecho de tirano aire

y bregar con esas vísceras de gula orgánica.


Mas tarde caté las cumbres emocionales

y derroté al llanto por su augur destino,

nací de nuevo entre chatarras genéticas.


Entendí la magia de mis embarcaderos de hombre

y atraqué en la exquisitez del tiempo,

ese eterno viajándome con golosina existencial.


Y por fin viví en la vida naciéndose,

cazando en mis tráqueas los fabulosos insuflándome ,

meticuloso en regurgitar eterna curiosidad,

como si detuviera el horizonte para mi ansia contemplativa.


Siglos después, mi cadáver aún se despide del mundo.


Tiene un gusto surrealista que intensifica la apetencia de lectura, buenas imágenes para el deleite. Felicidades!

Palmira
 
in poema existencialista muy surrealista gran despliegue de imagenes
 
Al nacer, ya fui encontrándome difunto

y rumoreaban mis carnes habilidades perecederas,

un lastre seguro para los envites gravitadores.


Tuve que aferrarme a este pétreo mundo,

amamantar el pecho de tirano aire

y bregar con esas vísceras de gula orgánica.


Mas tarde caté las cumbres emocionales

y derroté al llanto por su augur destino,

nací de nuevo entre chatarras genéticas.


Entendí la magia de mis embarcaderos de hombre

y atraqué en la exquisitez del tiempo,

ese eterno viajándome con golosina existencial.


Y por fin viví en la vida naciéndose,

cazando en mis tráqueas los fabulosos insuflándome ,

meticuloso en regurgitar eterna curiosidad,

como si detuviera el horizonte para mi ansia contemplativa.


Siglos después, mi cadáver aún se despide del mundo.

Me gusta la evolución que tiene este poema, desde la continua depresión del ser, en su poco apego por la existencia, hasta ir sumergiéndose en esta paulatinamente e ir aferrándose a ella hasta sentir la vida en cada resquicio del alma, me ha gustado empaparme en estos versos, saludos.
 

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