Funámbula Peperina
Poeta recién llegado
el primer beso. a veces el amor es cerrar los ojos y, nada, creer en él.
porque es más acto, más pulso. no es una llama breve,
es un in-cen-diar.
es verdad, al final de cuentas quedan páginas llenas y libros vacíos.
la poesía no sirve,
el tiempo no sirve, el llanto y sus gemidos no sirven.
no sirve el traqueteo de la carne y el hueso si no le suceden
sinfonías de cadenas rotas y también el silencio.
silencio. la paciencia es un espejo que nos enseña nuestros propios huesos
y un poco más allá de ellos.
qué suerte, yo re-conocí mi médula.
querer es un ejercicio redondo. especial. querer es sobrevivir hasta el último grano de arena
para después fundirse en ella.
por ti lo hago y lo haría hasta volverme el desierto.
si te debo algo es porque borras la maldad de mi alma.
lo pago con la constancia de arroparte en mi vigilia, de guardar tu voz en cada pedacito de mi aire,
de sincronizar el ruido natural de mi sangre con el andar sigiloso de tu cuerpo,
de escribirte sin florituras ni venenos en exceso, es decir, de quererte.
porque es más acto, más pulso. no es una llama breve,
es un in-cen-diar.
es verdad, al final de cuentas quedan páginas llenas y libros vacíos.
la poesía no sirve,
el tiempo no sirve, el llanto y sus gemidos no sirven.
no sirve el traqueteo de la carne y el hueso si no le suceden
sinfonías de cadenas rotas y también el silencio.
silencio. la paciencia es un espejo que nos enseña nuestros propios huesos
y un poco más allá de ellos.
qué suerte, yo re-conocí mi médula.
querer es un ejercicio redondo. especial. querer es sobrevivir hasta el último grano de arena
para después fundirse en ella.
por ti lo hago y lo haría hasta volverme el desierto.
si te debo algo es porque borras la maldad de mi alma.
lo pago con la constancia de arroparte en mi vigilia, de guardar tu voz en cada pedacito de mi aire,
de sincronizar el ruido natural de mi sangre con el andar sigiloso de tu cuerpo,
de escribirte sin florituras ni venenos en exceso, es decir, de quererte.