Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Al verte pasar por la calle
dejando tu aroma en el viento
el aire se pone contento
besándote en cada detalle
en suaves meneos tu talle
se exhibe en sensual movimiento.
La calle se alegra al instante
preciso en que pisas la acera
y el aire tranquilo, que espera
sentir tu perfume excitante
abraza tu talle insinuante
fingiendo ser brisa ligera.
El ritmo que ponen tus pasos
lo sigue el vaivén de tu falda
y rueda sensual por tu espalda
un chal que se aferra a tus brazos,
acaba por siempre en fracasos,
buscar tu mirada esmeralda.
Tu pecho seduce la brisa
danzando a tu paso incitante
presume en tu escote adelante
y pasa en tu marcha de prisa.
¿Por qué no le das tu sonrisa
a tanto galán suplicante?
Las damas te miran celosas
esperan que el paso te falle
y pasan ensaye que ensaye.
Algunas imitan tus cosas
y vuélvense más vanidosas
al verte pasar por la calle.
dejando tu aroma en el viento
el aire se pone contento
besándote en cada detalle
en suaves meneos tu talle
se exhibe en sensual movimiento.
La calle se alegra al instante
preciso en que pisas la acera
y el aire tranquilo, que espera
sentir tu perfume excitante
abraza tu talle insinuante
fingiendo ser brisa ligera.
El ritmo que ponen tus pasos
lo sigue el vaivén de tu falda
y rueda sensual por tu espalda
un chal que se aferra a tus brazos,
acaba por siempre en fracasos,
buscar tu mirada esmeralda.
Tu pecho seduce la brisa
danzando a tu paso incitante
presume en tu escote adelante
y pasa en tu marcha de prisa.
¿Por qué no le das tu sonrisa
a tanto galán suplicante?
Las damas te miran celosas
esperan que el paso te falle
y pasan ensaye que ensaye.
Algunas imitan tus cosas
y vuélvense más vanidosas
al verte pasar por la calle.
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