EL POETA MENOR
Poeta recién llegado
Mi mujer me dijo: tenès que escribirle a la lluvia. La idea me gustò. Aparecían algunas imagenes. Algunas palabras. Parecían convenir al plan. Pero no. Poco a poco se iba desviando la idea. Poco a poco el poema iba adueñándose de su lugar. Es lo que el poema quiere, no, lo que el poeta. Así, entonces, quedò èste soneto, dedicado por entero a mi abuela y a su casa. El soneto A UNA PALABRA està dedicado al abuelo que no pude conocer. Èste a mi abuela Carmen. Me dieron ganas de ir a jugar.
Llueve. En su cìrculo la lluvia insiste.
Es más, la lluvia es como de la casa.
Pienso: una casa es como eso que pasa
(como vos que ya no sos el que fuiste).
Llueve. Llueve en la casa que no existe.
La lluvia en su líquido andar repasa
la casa, que en mi frìo fue una brasa,
para irse (así como lo que hoy hiciste).
La lluvia y la casa estàn, y el rosal
està, como en un cuadro atemporal,
(en la memoria el tiempo ya no vuela).
¿Estarán aún en el mismo lugar
de la casa, las manos de mi abuela,
esperando para hacerme jugar?
Llueve. En su cìrculo la lluvia insiste.
Es más, la lluvia es como de la casa.
Pienso: una casa es como eso que pasa
(como vos que ya no sos el que fuiste).
Llueve. Llueve en la casa que no existe.
La lluvia en su líquido andar repasa
la casa, que en mi frìo fue una brasa,
para irse (así como lo que hoy hiciste).
La lluvia y la casa estàn, y el rosal
està, como en un cuadro atemporal,
(en la memoria el tiempo ya no vuela).
¿Estarán aún en el mismo lugar
de la casa, las manos de mi abuela,
esperando para hacerme jugar?