marquelo
Negrito villero
Hay un silencio que se incendia cuando abrimos los ojos.
Sé
Que a veces llevamos esa rabia que pica
Que habita con su propia rutina en nuestras espaldas
Que forma un aire denso donde saltan los piojos
Y simplemente tiramos las carteras o las corbatas
Hacia atrás para ahorcarnos con la invisibilidad cómplice
Del silencio secreto
No demoramos nada en darle la mano al pasaje más estrecho
Del infierno cuando el día nos elige
Cuando nuestras palpitaciones quieren explotar al odio
A la malidicencia más alcoholica, y nos embarcamos en una mirada
Fija que no interroga a la herida
Ese día que se planta para abrazar todo lo que queremos tirar:
El daguerrotipo de un claroscuro familiar, los discos con contenidos
De cabellos largos, los primeros besos que habitaban tu cuarto
O los blue jeans con todos sus huecos viajeros.
Así nos embriagamos con ese puño que da vueltas por la sien
Y el sexo confrontacional.
Hoy día puede ser ese día
O mañana o pronto en este segundo de anárquico extasis.
Dejamos las crines salvajes de los caballos
El todo que se concentra en una mano extendia
Y la dejamos caer como un fin a todo...
A veces llenamos a la nada con versos en retrosezo.
Formamos abecedarios con clavos ardientes.
Somos depredadores del caos.
Última edición: