Balada del tórax

marquelo

Negrito villero

polvo+de+estrellas+1.jpg


Siento la respiración más fuerte del tallo
Haciéndose más verde
Entre ese inmenso paradigma de la verdad
Regando los ojos más verdes de la dicha
Y dónde las olas no acaban en resaca ni afanando
A las piedras más pesadas de la mano.
Ayer me estiré tan significativamente
Copiando a la orden más firme del día
Dónde todos los huecos de la duda son llenados
Con todas las bienvenidas de los peces.
A esta altura habló mi tórax, tan enraizado
Con la cola trajinada de la angustia/
Envuelta en golpes de piedra, anunciando
Siempre la agonía de las botellas
Y el aliento calcinante de la lava.
Este tórax de laberinto, de recuerdos,
De distancias más aisladas del aire
Entre los labios/ del más allá levantándose
Con toda su marea de lágrimas infantiles.
Este tórax se inclina saludando a las madres
Ahogadas en los vasos sanguíneos de la tarde.
Hoy flamea
Está colgado en el cordel más blanco de la espuma
En la cama más blanca de la calma...

 
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Siento la respiración más fuerte del tallo
Haciéndose más verde
Entre ese inmenso paradigma de la verdad
Regando los ojos más verdes de la dicha
Y dónde las olas no acaba en resaca ni afanando
A las piedras más pesadas de la mano.
Ayer me estiré tan significativamente
Copiando a la orden más firme del día
Dónde todos los huecos de la duda son llenados
Con todas las bienvenidas de los peces.
A esta altura habló mi tórax, tan enraizado
Con la cola trajinada de la angustia/
Envuelta en golpes de piedra, anunciando
Siempre la agonía de las botellas
Y el aliento calcinante de la lava.
Este tórax de laberinto, de recuerdos,
De distancias más aisladas del aire
Entre los labios/ del más allá levantándose
Con toda su marea de lágrimas infantiles.
Este tórax se inclina saludando a las madres
Ahogadas en los vasos sanguíneos de la tarde.
Hoy flamea
Está colgado en el cordel más blanco de la espuma
En la cama más blanca de la calma...

Hola señor Marquecino (dueño de las bailantas), los vaivenes del mar, las olas, las piedras, a veces para un cuerpo fuera de actividad, resultan determinantes: puede que uno quiera, o pueda que no existe resistencia, pero vamos marques, que las turbulencias no lo decaigan. :)
 
Cuando la angustia, el llanto como niño y esa distancia que miles de veces provocan un gran desasosiego en el alma, pero cuando todo esas desavencias vuelven a encausarse por los rieles normales de la vida, el torax baila tranquilo con la melodía del corazón.
 
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