LosDíasQuePasan
Poeta recién llegado
Allá va subiendo la alma anciana
entre escalones roídos y polvorientos,
de una pirámide perdida
entre dunas de arena del desierto.
Un escalón tras otro,
se surten los fracasos y los aciertos,
las mentes cerradas con el corazón abierto
que descubren puertas mientras se van hiriendo.
Se van hiriendo, y se va pidiendo
el alma implora del escalón a los cielos
sobre aquellos rumores de rumbos certeros
del paraíso de aquellos verdes eternos.
Más los escalones sin más siguen su ascenso
entre Soles cayendo y entre Lunas subiendo,
con cicatrices en la piel y más polvo en los huesos
dejándonos el pelo y luego más tarde el aliento.
Allá va la promesa de los rumores de cielo
el hombre de trigo se abre paso en el reino
y el Señor que nos mira y nos llama en el pecho
a algo más que la vida y estos escalones inciertos.
Juan Carlos
entre escalones roídos y polvorientos,
de una pirámide perdida
entre dunas de arena del desierto.
Un escalón tras otro,
se surten los fracasos y los aciertos,
las mentes cerradas con el corazón abierto
que descubren puertas mientras se van hiriendo.
Se van hiriendo, y se va pidiendo
el alma implora del escalón a los cielos
sobre aquellos rumores de rumbos certeros
del paraíso de aquellos verdes eternos.
Más los escalones sin más siguen su ascenso
entre Soles cayendo y entre Lunas subiendo,
con cicatrices en la piel y más polvo en los huesos
dejándonos el pelo y luego más tarde el aliento.
Allá va la promesa de los rumores de cielo
el hombre de trigo se abre paso en el reino
y el Señor que nos mira y nos llama en el pecho
a algo más que la vida y estos escalones inciertos.
Juan Carlos