Évano
Libre, sin dioses.
De adolescente ves al mundo en sexo,
las hormonas te fluyen por el día
y no te dejan dormitar de noche.
Te enamoras más rápido que un tonto
coloca un cenicero en una bici.
Es tiempo donde la hembra busca amor.
Con tanto tráfico, una te ve amor.
Te bajas como loco por el sexo
y alejas lo más lejos a la bici.
Poco a poco, te ves de traje un día,
ante gente que piensa: ¡jo, otro tonto;
aunque tú esperas a esa gran noche.
¡Menuda borrachera tu gran noche,
y ella esperando con albor amor!
Luego, más vale descubrir lo tonto
que eres, si quieres arribar al sexo.
Así te pasarás el día a día,
hasta que eches de menos a tu bici.
No te has de preocupar, pronto la bici
caerá en tus manos como cae tu noche,
como cae de golpe ese mal día
de: Estoy embarazada, dulce amor.
¡Dale ya con dos piedras a tu sexo
si no quieres llegar a ser más tonto!
Mientras crecen los hijos, como tonto
añorarás tu cenicero y bici.
Envejeciéndose contigo, el sexo
estará, como siempre, cada noche.
Mas, quedará el cariño del amor,
¡vamos, un viejo verde cada día!
En la vejez serás el miedo al día,
te dirás: Cómo vive tanto tonto,
la familia será —quizá— el amor,
por el doctor te montarás en bici
y odiarás a tus épocas de noche.
¡Y hasta la muerte, irá contigo el sexo!
No confundas el sexo con el día,
porque es la noche donde habita el tonto
que con su bici va buscando amor.
las hormonas te fluyen por el día
y no te dejan dormitar de noche.
Te enamoras más rápido que un tonto
coloca un cenicero en una bici.
Es tiempo donde la hembra busca amor.
Con tanto tráfico, una te ve amor.
Te bajas como loco por el sexo
y alejas lo más lejos a la bici.
Poco a poco, te ves de traje un día,
ante gente que piensa: ¡jo, otro tonto;
aunque tú esperas a esa gran noche.
¡Menuda borrachera tu gran noche,
y ella esperando con albor amor!
Luego, más vale descubrir lo tonto
que eres, si quieres arribar al sexo.
Así te pasarás el día a día,
hasta que eches de menos a tu bici.
No te has de preocupar, pronto la bici
caerá en tus manos como cae tu noche,
como cae de golpe ese mal día
de: Estoy embarazada, dulce amor.
¡Dale ya con dos piedras a tu sexo
si no quieres llegar a ser más tonto!
Mientras crecen los hijos, como tonto
añorarás tu cenicero y bici.
Envejeciéndose contigo, el sexo
estará, como siempre, cada noche.
Mas, quedará el cariño del amor,
¡vamos, un viejo verde cada día!
En la vejez serás el miedo al día,
te dirás: Cómo vive tanto tonto,
la familia será —quizá— el amor,
por el doctor te montarás en bici
y odiarás a tus épocas de noche.
¡Y hasta la muerte, irá contigo el sexo!
No confundas el sexo con el día,
porque es la noche donde habita el tonto
que con su bici va buscando amor.