Valeria del Mar
Poeta recién llegado
Retrospectiva
Se quebró
y miró hacia atrás las ruinas de un castillo
construido sobre olas
sobre incontinentes oleadas de marea baja.
Cerró los ojos en un pestañear
y tembló
de frío, de calor...
de algo más parecido a la muerte
que a la ligereza de la vida.
La nieve caía.
Y las olas que adornaban el castillo,
fantasmal y agónico
retumbaron en sus oídos.
Siguió su rumbo.
Sin perder conciencia del oleaje
redobló el paso.
Una lágrima cayó congelada.
Vapor de agua, humo, fuego
desprendidos del suelo
mirando hacia arriba.
Una capucha se deslizó sobre su cabeza
cubriendo el velo de sus pensamientos
y la fresca rutina.
Miró hacía atrás.
Viento. Marea.
Helados de algodón
y capuchinos en bandejas de plata .
Se acercó al ataúd.
Se incorporó blanca nieve
y bajo un beso sepulcral esbozó
su última sonrisa.
Se quebró
y miró hacia atrás las ruinas de un castillo
construido sobre olas
sobre incontinentes oleadas de marea baja.
Cerró los ojos en un pestañear
y tembló
de frío, de calor...
de algo más parecido a la muerte
que a la ligereza de la vida.
La nieve caía.
Y las olas que adornaban el castillo,
fantasmal y agónico
retumbaron en sus oídos.
Siguió su rumbo.
Sin perder conciencia del oleaje
redobló el paso.
Una lágrima cayó congelada.
Vapor de agua, humo, fuego
desprendidos del suelo
mirando hacia arriba.
Una capucha se deslizó sobre su cabeza
cubriendo el velo de sus pensamientos
y la fresca rutina.
Miró hacía atrás.
Viento. Marea.
Helados de algodón
y capuchinos en bandejas de plata .
Se acercó al ataúd.
Se incorporó blanca nieve
y bajo un beso sepulcral esbozó
su última sonrisa.