Crueldad

Edouard

Poeta adicto al portal
Con un llameante cuchillo en mano,aquella moza de mofletes enrojecidos,se abalanzó como una loca ménade sobre su descarado amado.Quería hacerle pagar las varias infidelidades que él,contumaz e irónico,había realizado a las espaldas de su negra diosa del Amor.Entonces,cuando ya lo tenía impotente sobre el lustroso pavimento,al oírlo gemir como un defenestrado diablo,le entró la tristeza de una fuente vaga y perdida en el horizonte de la encapotada perdición.Dejó caer la malévola daga y lo fue cubriendo de besos en la luminosa faz de Narciso arrepentido.Ambos se acostaron esa misma noche,en la alcoba con olor a azufre y con colgaduras en el lecho mortuorio de aberrantes murciélagos pardos.Hicieron el amor.Pero cuando ya estaban llegando al divino orgasmo,él,cruel y despiadado,se rió del semblante desencajado de la mujer,dejándola en un infinito y poderoso mar de dudas.
 
homo-adictus,sólo hay una definición para ese hombre que le había sido infiel a la desesperada moza y con la que luego,después de un aparente arrepentimiento que había seguido a una fehaciente conmiseración siguió con vida.Era un hijo de perra.Atentamente Edouard.
 

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