Valeria del Mar
Poeta recién llegado
El lago
La sombra incipiente y dibujada de los pinos
formaba un abanico alrededor del lago.
Las nubes arremetían a cada paso,
intentando sesgar las sirvientes sombras.
Juego de espejos ,de reflejos, de aparejos.
Aún inmaduros.
Implacables, caprichosos , crudamente veraces
que veían en el lago el instrumento de su pasión.
Oculta allí...
¡Si, allí mismo!
Detrás de un paisaje vívido y rutinario,
Tu figura.
Oscura , tenebrosa, lejana.
Más rayana a la inmundicia que a la dulce piedad.
Tus límites, tus bordes,
tus sombras , tus opacidades;
daban cruel cuenta
de tu desidia y repulsión.
Las rocas temblaron con tu movimiento.
El agua cristalina fluyó
y te encontró
Amagando pinos y robles y nubes y cielos
te encontró
y encontró en tu imagen
su imagen.
Se enamoró
y te enamoraste.
Y dejaste de no ser ...
para comenzar a ser.
La sombra incipiente y dibujada de los pinos
formaba un abanico alrededor del lago.
Las nubes arremetían a cada paso,
intentando sesgar las sirvientes sombras.
Juego de espejos ,de reflejos, de aparejos.
Aún inmaduros.
Implacables, caprichosos , crudamente veraces
que veían en el lago el instrumento de su pasión.
Oculta allí...
¡Si, allí mismo!
Detrás de un paisaje vívido y rutinario,
Tu figura.
Oscura , tenebrosa, lejana.
Más rayana a la inmundicia que a la dulce piedad.
Tus límites, tus bordes,
tus sombras , tus opacidades;
daban cruel cuenta
de tu desidia y repulsión.
Las rocas temblaron con tu movimiento.
El agua cristalina fluyó
y te encontró
Amagando pinos y robles y nubes y cielos
te encontró
y encontró en tu imagen
su imagen.
Se enamoró
y te enamoraste.
Y dejaste de no ser ...
para comenzar a ser.