Musa_desvelada
Poeta asiduo al portal
Y aprendí a no creer
en alguien que dice
que no cree en nada,
que piensa que no tiene alma.
Y en efecto, debe ser cierto,
no tiene conciencia,
ni siente la más mínima empatía
por la tragedia humana,
una completa aversión por la humanidad
y sus debilidades,
un misántropo.
Aprendí a no creer
siquiera
en las distancias al mirar al cielo,
porque todo es relativo y dinámico,
es cuestión de percepción, y eso
varía de persona en persona.
Aprendí a no creer en las ilusiones,
porque ellas no son parte de la realidad,
son demasiado idealistas.
Y cabe destacar que el "hubiera",
no existe, ya que ni en el pasado
ni en el futuro tiene lugar.
Si bien es cierto que en la vida
hay cosas, situaciones, personas
que nos marcan,
como las pinceladas más profundas de un cuadro
como los trazos de la mano deliberada de un tatuador,
difícilmente, aún después de la muerte,
el tiempo logra borrar esa huella.
Cada persona te da
una nueva perspectiva del mundo,
una nueva ventana por la cual mirar,
cada una te da la ventaja de explorar
y conocer la realidad.
Aunque, habrá algunas que nunca realmente
conocerás, porque darán pistas falsas
de su realidad, puntadas muy precisas
del traje de "persona" que usan,
una simulación perfecta del comportamiento
y de la emoción humana,
una apacibilidad tan tranquila
como inquietante, que te hará dudar,
pero aún así, no comprenderás,
ni harás relación con su psicopatía.
en alguien que dice
que no cree en nada,
que piensa que no tiene alma.
Y en efecto, debe ser cierto,
no tiene conciencia,
ni siente la más mínima empatía
por la tragedia humana,
una completa aversión por la humanidad
y sus debilidades,
un misántropo.
Aprendí a no creer
siquiera
en las distancias al mirar al cielo,
porque todo es relativo y dinámico,
es cuestión de percepción, y eso
varía de persona en persona.
Aprendí a no creer en las ilusiones,
porque ellas no son parte de la realidad,
son demasiado idealistas.
Y cabe destacar que el "hubiera",
no existe, ya que ni en el pasado
ni en el futuro tiene lugar.
Si bien es cierto que en la vida
hay cosas, situaciones, personas
que nos marcan,
como las pinceladas más profundas de un cuadro
como los trazos de la mano deliberada de un tatuador,
difícilmente, aún después de la muerte,
el tiempo logra borrar esa huella.
Cada persona te da
una nueva perspectiva del mundo,
una nueva ventana por la cual mirar,
cada una te da la ventaja de explorar
y conocer la realidad.
Aunque, habrá algunas que nunca realmente
conocerás, porque darán pistas falsas
de su realidad, puntadas muy precisas
del traje de "persona" que usan,
una simulación perfecta del comportamiento
y de la emoción humana,
una apacibilidad tan tranquila
como inquietante, que te hará dudar,
pero aún así, no comprenderás,
ni harás relación con su psicopatía.
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