jmacgar
Poeta veterano en el portal
Virgilio, el mar, vivir…
Oí decir a un esteta
que escribe con bella prosa
depuradamente hermosa
que, si vivir nos aprieta,
hay una piedra roseta
que es la solución, la clave,
y que, sin quemar tu nave,
llegue a la arena su quilla
y accedas a la otra orilla;
en tu mano está la llave.
La fórmula es muy sencilla:
merca un plato de cerámica
con una inscripción balsámica
que en su mismo fondo brilla;
la frase ¡que maravilla!
es del poeta Virgilio
que hace del mar su utensilio;
rebañarás con tesón
el plato y tal inscripción
vendrá en tu mágico auxilio:
“Tendido y mudo está el mar
en honor tuyo”, es el verso
que verás que luce terso
en cerámica simpar.
Tal frase, para pensar,
es del poeta romano
y es la Eneida de su mano.
Si, abandonado a tu suerte,
te tienta cerca la muerte
recitarlo no es en vano:
-Tendido y mudo, en mi honor,
está el mar, en esta hora
cuando el sol sus aguas dora
llenándolas de esplendor.
Maravilloso color
con que declina la tarde,
hay un confín donde arde
un celaje arrebolado
y está el mar ruborizado
por este rojizo alarde.-
Con esta hermosa visión
¿Quién se puede suicidar
estando de cara al mar?
sería una sinrazón.
¿Puede haber más emoción
que contemplar el extenso
mar azul, azul intenso,
tendido y mudo ante mí
como si me hiciese así
un honor que creo inmenso?
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“Cómprate un plato de cerámica cuyo fondo esté decorado con una maravillosa estrella de David o con un verso bellísimo de Virgilio. Come todos los días en ese mismo plato como hacen los perros. Llénalo de alimentos naturales, menestras, arroces, potajes. Atravesando estos manjares trata de alcanzar tu destino. Este aparecerá cuando debajo de ellos, en el fondo del plato rebañado, comience a brillar cada día la estrella de David o puedas leer algo así: "Tendido y mudo, en honor tuyo, está el mar". Si esto no te sirve, puedes pegarte un tiro.”
Manuel Vicent.
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