Leandro Vazquez R.
VRLeandro
Los recuerdos se hilvanan en el tiempo de tu partida, duelen,
son agujas en el corazón, cicatrices que regresan las heridas,
las calles son acantilados del pasado, el café aún sigue en la mesa esperando a ser absorbido,
tus risas ausentes se han vuelto cómplices del otoño triste en el atardecer de tu partida.
Amelli, tierna luz de esperanza, del cielo, de las estrellas, de las noches oscuras,
los años en los que te fuiste aún reflejan la sombra de aquel día cuando llegue
a sentir que eras mía, que nunca dejarías volar tu amor, ¡¡pero todo cambió!!,
seguiste un viaje sin retorno, jugaste a ser libre y ganaste, te llego una primavera feliz,
se soltaron los hilos de tus piernas y te abriste un nuevo amanecer en tu historia.
Amelli divina flor del desierto, rocío de los amaneceres de mi sentimiento triste,
que dicha la tuya y que desdicha la mía sin el golpear de los pasos que anunciaban tu llegada,
en los fríos que calaban los huesos. Ayer cuando regresabas en el recuerdo te vi nuevamente,
tierna como siempre, con alegría, con tu risa, con tus besos en mis esperanzas vacías
y mis palabras penetrando tu conciencia y haciéndote reflexionar en el dilema de la vida que recorrerías
y hoy los días se han acortado en el cantar del viento anunciando el final del recuerdo.
Amelli niña de mis amores, mujer de mis deseos, señora de mis pasiones,
te fuiste en el tiempo sin pausa, iniciaste aquel viaje dejando tu más grande orgullo
y en el olvido tu más grande amor, el camino llega a su fin y en el final, aún a lo último,
tú sigues aquí en este corazón que no te deja ir.
Amelli tierno amanecer del recuerdo…!
son agujas en el corazón, cicatrices que regresan las heridas,
las calles son acantilados del pasado, el café aún sigue en la mesa esperando a ser absorbido,
tus risas ausentes se han vuelto cómplices del otoño triste en el atardecer de tu partida.
Amelli, tierna luz de esperanza, del cielo, de las estrellas, de las noches oscuras,
los años en los que te fuiste aún reflejan la sombra de aquel día cuando llegue
a sentir que eras mía, que nunca dejarías volar tu amor, ¡¡pero todo cambió!!,
seguiste un viaje sin retorno, jugaste a ser libre y ganaste, te llego una primavera feliz,
se soltaron los hilos de tus piernas y te abriste un nuevo amanecer en tu historia.
Amelli divina flor del desierto, rocío de los amaneceres de mi sentimiento triste,
que dicha la tuya y que desdicha la mía sin el golpear de los pasos que anunciaban tu llegada,
en los fríos que calaban los huesos. Ayer cuando regresabas en el recuerdo te vi nuevamente,
tierna como siempre, con alegría, con tu risa, con tus besos en mis esperanzas vacías
y mis palabras penetrando tu conciencia y haciéndote reflexionar en el dilema de la vida que recorrerías
y hoy los días se han acortado en el cantar del viento anunciando el final del recuerdo.
Amelli niña de mis amores, mujer de mis deseos, señora de mis pasiones,
te fuiste en el tiempo sin pausa, iniciaste aquel viaje dejando tu más grande orgullo
y en el olvido tu más grande amor, el camino llega a su fin y en el final, aún a lo último,
tú sigues aquí en este corazón que no te deja ir.
Amelli tierno amanecer del recuerdo…!
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