Volcanes de fuego, trombas marinas,
levantan mareas que anhelan vida,
cuando el cielo y el mar se juntan
en el horizonte perdido en las estrellas.
Hay el eco sin respuesta
en el incesante chapoteo de la lluvia.
Las causas tardías indefendibles
y los requerimientos al orden
en perdidos laberintos de un deseo irrefrenable.
Hay los poetas escribiendo versos indignos,
la letra incisiva de vidas paralelas.
¡Oh belleza, Oh nalgas y muslos,
Oh besos prohibidos!
Hay el roto silencio del coito de un matrimonio,
¡Oh generoso amor insinuando el adulterio!
Hay el deseo efímero y anónimo
buscando sin descanso amor eterno.
La cama a medida del pecado
y la habitación a horas.
Hay miradas furtivas y otras
penetrantes e inquisitivas.
Deseos ahogados en cópulas ponderadas
que hallan en la sombra sus miradas
al ritmo frenético de parejas febriles.
Este texto es inventado.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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