Llevo años conduciendo por la autopista de la libertad
en una recta interminable
que parte el desierto por la mitad
desde aquí puedo ver los siguientes kilómetros
que quedan
sin peligros
sin posibilidad de volcar
ni salirme del camino,
si miro por el retrovisor
exactamente
lo
mismo
puedo ver perfectamente
a lo lejos
todos lo que he recorrido
aunque el calor del asfalto
distorsiona el camino que ya he pasado
como
en
un
espejismo,
no pasa nada extraordinario
y puedo estar tranquilo
el ruido del motor es normal y constante,
a veces cambio de carril
y acelero
para adelantar a alguno
pero
poco
más
en general todos los kilómetros son igual de parecidos,
puedo conducir sujetando el volante con las rodillas
fumando
escuchando fleetwood mac
mirando al frente
y pensando en mis cosas,
sigo adelante
pero se que esta recta no lleva a ninguna parte
que ninguna recta lleva a ningun lugar
que en realidad todas las rectas son curvas inmensas
que se van cerrando sin darnos cuenta
circulos gigantes
que te atrapan
y que solamente dan una interminable vuelta,
y pienso que las carreteras con muchas curvas llegan más lejos
solo tienes que aprender a frenar en el momento justo
aprender a no ir a lo loco
aprender a frenar
luego hacer la trazada
acelerarndo poco a poco
con buen pulso
tienes que arriesgar
estar atento
a las curvas no puedes entrar con miedo
lo tienes que aprender a controlar
y no las puedes engañar
y cuando menos lo esperas
sin darte cuenta
sin querer
te encuentras arriba
muy lejos
en lo alto de alguna montaña
por
encima
de
todos,
llevo años en esta recta
mirando la belleza
con el cuello partido
mirando los girasoles achicharrados
en los campos que bordean la carretera
los hombres aplastados
por la melancolía
con aspecto de cansados
los gatos con su belleza aplastados en las cunetas
suicidados
las carreteras secundarias
abandonadas
los putis de carretera
abiertos
y vacios
las 24 h,
y
mientras sigo fumando
con la ventanilla abierta
pensando que así conduzco mejor
en una recta interminable
que parte el desierto por la mitad
desde aquí puedo ver los siguientes kilómetros
que quedan
sin peligros
sin posibilidad de volcar
ni salirme del camino,
si miro por el retrovisor
exactamente
lo
mismo
puedo ver perfectamente
a lo lejos
todos lo que he recorrido
aunque el calor del asfalto
distorsiona el camino que ya he pasado
como
en
un
espejismo,
no pasa nada extraordinario
y puedo estar tranquilo
el ruido del motor es normal y constante,
a veces cambio de carril
y acelero
para adelantar a alguno
pero
poco
más
en general todos los kilómetros son igual de parecidos,
puedo conducir sujetando el volante con las rodillas
fumando
escuchando fleetwood mac
mirando al frente
y pensando en mis cosas,
sigo adelante
pero se que esta recta no lleva a ninguna parte
que ninguna recta lleva a ningun lugar
que en realidad todas las rectas son curvas inmensas
que se van cerrando sin darnos cuenta
circulos gigantes
que te atrapan
y que solamente dan una interminable vuelta,
y pienso que las carreteras con muchas curvas llegan más lejos
solo tienes que aprender a frenar en el momento justo
aprender a no ir a lo loco
aprender a frenar
luego hacer la trazada
acelerarndo poco a poco
con buen pulso
tienes que arriesgar
estar atento
a las curvas no puedes entrar con miedo
lo tienes que aprender a controlar
y no las puedes engañar
y cuando menos lo esperas
sin darte cuenta
sin querer
te encuentras arriba
muy lejos
en lo alto de alguna montaña
por
encima
de
todos,
llevo años en esta recta
mirando la belleza
con el cuello partido
mirando los girasoles achicharrados
en los campos que bordean la carretera
los hombres aplastados
por la melancolía
con aspecto de cansados
los gatos con su belleza aplastados en las cunetas
suicidados
las carreteras secundarias
abandonadas
los putis de carretera
abiertos
y vacios
las 24 h,
y
mientras sigo fumando
con la ventanilla abierta
pensando que así conduzco mejor
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