Abrahám Emilio
Emilio.
Si hoy muriera, no me lloren,
no por favor ¡no, no y no!
es mejor,
esas penas no desfloren,
ya la parca me llamó
el deudor.
Y si hoy muriera, sonrían,
ya no escucho, no percibo
ni lo ajeno,
ustedes malo decían
y mas cuando estaba vivo
y hoy "el bueno".
Llantos y lutos se curan
y los recuerdos se van
nadie vive,
frescos aún nos torturan
otros por mí nacerán,
se prescribe.
Miren lo que es positivo,
seré como eterno viento
la energía,
más dulce y más emotivo
sin sentir el sufrimiento
ni elegía.
Conoceré al gran Beethoven,
Darwin audaz me hablará,
no es el fin;
veré a Manrique tan joven,
Cervantes recitará
al rocín.
Veré a Freud en el mañana,
vates y celebridades,
será sueño...
volverá el alma cristiana
y tantas modalidades
y el leño.
No será la despedida,
¡sí! lo afirmo desde adentro
al decir:
"muerte solo es otra vida",
¡adiós!, habrá el reencuentro
al morir.
Es el trébol de la fe,
valga llorando lo insisto,
¿qué impostor
dirá que no viviré?
estaré en el cielo en ¡¡Cristo
mi Señor!!
© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2016.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
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