Lluvia-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Escucho el murmullo del agua.

Es un agua antigua, espumosa,

que genera, en los líquenes y en

los musgos próximos, evocaciones

de mi alma errática y errante. Esclava

de sus posesiones, de su temperamento

y de su carácter alucinado, mi alma, febril

y desapacible, encuentra su esclavitud

cerca de lo que le produce un espasmo

de libertad. Mi alma ya no es mi alma.

Va y vuelve, y torna a regresar a las capas

inferiores de su pobre casa. Está triste

y se sumerge en el vino, como si de un

agua intranquila, traviesa, se tratara.

Pero nada le calma. Fluye, eso sí, con

las alas de las águilas, con el fulgor de

la nevada, y con el tránsito de las bestias.

Hay estrellas, y sol, y luna, en estos tristes

parajes; pero su alimento, no procede, bien

se sabe, de estos desérticos paisajes.

©
 
Escucho el murmullo del agua.

Es un agua antigua, espumosa,

que genera, en los líquenes y en

los musgos próximos, evocaciones

de mi alma errática y errante. Esclava

de sus posesiones, de su temperamento

y de su carácter alucinado, mi alma, febril

y desapacible, encuentra su esclavitud

cerca de lo que le produce un espasmo

de libertad. Mi alma ya no es mi alma.

Va y vuelve, y torna a regresar a las capas

inferiores de su pobre casa. Está triste

y se sumerge en el vino, como si de un

agua intranquila, traviesa, se tratara.

Pero nada le calma. Fluye, eso sí, con

las alas de las águilas, con el fulgor de

la nevada, y con el tránsito de las bestias.

Hay estrellas, y sol, y luna, en estos tristes

parajes; pero su alimento, no procede, bien

se sabe, de estos desérticos paisajes.

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Bella es la melancolía, pues con ella se expresa el verdadero amor. Pero... todo con medida, pues puede provocar daños colaterales. Buen tema.
 
Escucho el murmullo del agua.

Es un agua antigua, espumosa,

que genera, en los líquenes y en

los musgos próximos, evocaciones

de mi alma errática y errante. Esclava

de sus posesiones, de su temperamento

y de su carácter alucinado, mi alma, febril

y desapacible, encuentra su esclavitud

cerca de lo que le produce un espasmo

de libertad. Mi alma ya no es mi alma.

Va y vuelve, y torna a regresar a las capas

inferiores de su pobre casa. Está triste

y se sumerge en el vino, como si de un

agua intranquila, traviesa, se tratara.

Pero nada le calma. Fluye, eso sí, con

las alas de las águilas, con el fulgor de

la nevada, y con el tránsito de las bestias.

Hay estrellas, y sol, y luna, en estos tristes

parajes; pero su alimento, no procede, bien

se sabe, de estos desérticos paisajes.

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Encuentro tu poema muy romántico en el sentido literario de la palabra, es decir que acordas tus sentimientos con los paisajes de la naturaleza, y eso da mucha fuerza a las imágenes que expresas. Me ha gustado tu poema también con los encabalgamientos que en mi opinión dan fluidez.
Felicidades . Saludos poéticos Amarilys
 
Última edición:
Escucho el murmullo del agua.

Es un agua antigua, espumosa,

que genera, en los líquenes y en

los musgos próximos, evocaciones

de mi alma errática y errante. Esclava

de sus posesiones, de su temperamento

y de su carácter alucinado, mi alma, febril

y desapacible, encuentra su esclavitud

cerca de lo que le produce un espasmo

de libertad. Mi alma ya no es mi alma.

Va y vuelve, y torna a regresar a las capas

inferiores de su pobre casa. Está triste

y se sumerge en el vino, como si de un

agua intranquila, traviesa, se tratara.

Pero nada le calma. Fluye, eso sí, con

las alas de las águilas, con el fulgor de

la nevada, y con el tránsito de las bestias.

Hay estrellas, y sol, y luna, en estos tristes

parajes; pero su alimento, no procede, bien

se sabe, de estos desérticos paisajes.

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Ensimismarse en ese ambiental poema que rescata con
desmayo una tristeza cualdo el alma desgrana sentimientos.
felicidades. magnifico recorrido. luzyabsenta
 
Escucho el murmullo del agua.

Es un agua antigua, espumosa,

que genera, en los líquenes y en

los musgos próximos, evocaciones

de mi alma errática y errante. Esclava

de sus posesiones, de su temperamento

y de su carácter alucinado, mi alma, febril

y desapacible, encuentra su esclavitud

cerca de lo que le produce un espasmo

de libertad. Mi alma ya no es mi alma.

Va y vuelve, y torna a regresar a las capas

inferiores de su pobre casa. Está triste

y se sumerge en el vino, como si de un

agua intranquila, traviesa, se tratara.

Pero nada le calma. Fluye, eso sí, con

las alas de las águilas, con el fulgor de

la nevada, y con el tránsito de las bestias.

Hay estrellas, y sol, y luna, en estos tristes

parajes; pero su alimento, no procede, bien

se sabe, de estos desérticos paisajes.

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Muy bella y melancólica la semblanza que haces de esa agua que atraviesa los parajes que tan bien describes en tus versos. Muy buena la idea del poema y también su desarrollo. Un abrazo amigo Ben. Paco.
 
Gracias LuzyAbsenta, por tan maravilloso comentario. Me recuerda a un diamante pulido. Un saludo cordial recibe!
Siento que merece la pena estar en
una nueva lectura con esta genial e
inspiradora obra de sutil melancolia,
y a la vez ser agradecido a tu amable
respuesta para mi comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 

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