Paolo Luna
Poeta adicto al portal
A la Virgen rezando de rodillas,
implorando le cubra con su manto,
mientras reza, descansan en su canto,
su montera, una capa y banderillas.
Un suspiro y se da con emoción,
la bendición,
y su alma llena,
La Macarena.
"La Romerita"
ya está bendita.
Sonarán los clarines en un coro
y entre tanto el corral detiene al toro.
Y acudiendo al llamado de la arena,
con la paz de la Virgen Macarena,
con elegancia,
no aguanta el ansia
de ver de frente
a su oponente.
La fiesta brava,
gozará con la espada que se clava,
en el alma de un toro, que aunque astado,
no estará en otra lid desbalanceada.
Mas quizás, caiga Gina enarenada,
y las astas, le marquen su pasado.
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