Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Carentes,
como los pordioseros, mis ensueños van:
con sol o resolana, con lluvia o tempestad.
A veces muere alguno, en plaza o en umbral;
pero ello es por destino de utópico avatar.
Yo voy
con mi entelequia que sueña que me amas.
A veces muero, niña, un poco cuando pasas:
fortuna tu presencia, migaja tu mirada;
sustento del gorrión sumiso de mis ansias.
En acto
singular, tal vez mueran mis sueños;
como los elefantes, como los pordioseros,
de quienes nadie sabe: ni su camino incierto
ni su callada muerte ni arcano cementerio.
Yo voy
con mis ensueños nombrándote al soñar
y por afán no mueren, de verse perdurar;
que saben que si mueren tu amor sin alcanzar,
por más que griten donde, no te interesará.
como los pordioseros, mis ensueños van:
con sol o resolana, con lluvia o tempestad.
A veces muere alguno, en plaza o en umbral;
pero ello es por destino de utópico avatar.
Yo voy
con mi entelequia que sueña que me amas.
A veces muero, niña, un poco cuando pasas:
fortuna tu presencia, migaja tu mirada;
sustento del gorrión sumiso de mis ansias.
En acto
singular, tal vez mueran mis sueños;
como los elefantes, como los pordioseros,
de quienes nadie sabe: ni su camino incierto
ni su callada muerte ni arcano cementerio.
Yo voy
con mis ensueños nombrándote al soñar
y por afán no mueren, de verse perdurar;
que saben que si mueren tu amor sin alcanzar,
por más que griten donde, no te interesará.
Última edición: